domingo, marzo 11, 2007

GRACIELA PEROSIO



Reconozco que el desbarajuste de la vida me fue llevando a hacerlo en cualquier lado, de ser posible en silencio. De ser posible prefiero una primera versión manuscrita, de ser posible en buen papel sin renglones y con lápiz de dibujo. Después en la pc. me gusta esta tipografía diminuta. En la infancia hubo un altillo donde se añejaba vino, donde guardábamos disfraces, donde escondía los versitos entre los cachivaches para leerlos sólo yo. ("recuerdos de un altillo abandonado/(...)disfraces que soñé, muñecas sola/ con llantos de sonrisas en sus bocas.")
La escritura fue surgiendo sin la menor idea de publicación. Vaya a saber si hubiera publicado de no ser por mi necesidad de declararme viva durante la dictadura. Los dos primero libros llevan esa impronta, tal vez hay más bronca que libro...no sé. Pero La varita del mago fue diferente. Empecé a escribir poemas partiendo de un verso de Juan Gelman y paralelamente poemas a partir de cuadros de Yuyo Noé. Al mismo tiempo escribo un ensayo sobre los libros de Gelman relacionados con el discurso místico. Necesitaba entender cosas de mi pasado, separarme, cerrar ciclos y me di cuenta de que la serie a partir de los cuadros y la serie a partir de los versos de Gelman configuraban el mismo libro y estaba hablando de la relación entre la generación del ’60 y la del ’70 "amantes trágicos, vértigo histórico que necesité fijar en el lenguaje del erotismo."
Con "La vida espera" vuelvo a un conjunto heterogéneo de poemas, que fueron "surgiendo"y en los dos últimos publicados, "La entrada secreta" y "Regreso a la fuente", pasé por un largo proceso de investigación y lecturas a partir de una voz medieval en La entrada y todo un acercamiento al pensamiento junguiano, la gesta artúrica y el lenguaje de la Kabala (especialmente desde la obra de Mario Satz) y en el caso de Regreso, a partir de la aparición obsesiva de la imagen de una mujer caminando en la selva...pero sobre esto hay un texto que después adjunto porque fue parte de la presentación-performance.
Corrijo siempre. Los dejo descansar. Espero, pienso, voy , vengo, doy vueltas. Confieso que a veces la última opción antes de la publicación no ha sido la mejor, creo, no sé ¿o sí?

GRACIELA PEROSIO

***


A principios del 98 –todavía no se había editado La Entrada Secreta- empezó a aparecer la imagen de la mujer caminando en la selva. Veía su espalda con una remera blanca. De repente se detiene. Le llama la atención un enorme túmulo, una semiesfera de piedra más alta que ella, cubierta de musgo. Siento la humedad que palpa con su mano, el frío, las gotas que resbalan sin ver de dónde surgen. Sobrevienen frases de Duras, El Vicecónsul. Sí, probablemente El vicecónsul. Pero ¿el túmulo? No, me recuerda las tumbas etruscas. Sin embargo la selva de la visión es americana o asiática. Una fuente primitiva. El agua. ¿Te diste cuenta que cada vez hablás más del agua? Me había dicho María Elena, recuerdo. Fuente, selva, Etruria, origen. ¿Origen de qué? De la humanidad, de la cultura occidental, de su descentramiento, Duras una francesa en las colonias. Duras que agoniza. Quién agoniza qué agoniza. Eva. El sueño se repite muchas veces.
Un sábado de fines del 2000 despierto con la imagen de la portada de un libro que encontré hace meses en una librería de Callao y Córdoba. Una fuente renacentista, otra cosa. Siento necesidad de leerlo, de investigar. Los jardines del sueño. Una colección de ensayos sobre la mística del Renacimiento. La unión de las tradiciones esotéricas y las luchas del poder dividiendo, medrando, separando., organizando la Inquisición para robar impunemente. Las Academias que resisten: Los hombres se separarán de la naturaleza para estudiarla hasta que se olviden de que son parte de ella y la destruyan. Nicolás de Cussa., Besarion. Pico della Mirandolla, Leon Battista Alberti, Botticelli, Leonardo, los humanistas advirtieron: Cuando la humanidad gire alrededor de las fuentes negras de la muerte en las tierras del Fénix traicionarán a la gran madre. ( Eva agoniza.) Escribamos un libro en clave, ahora nadie nos oirá, nos acusarán, nos aislarán, nos torturarán, nos matarán. Pero los íconos van a sobrevivir. Pintemos a Sofía porque aunque no entiendan, la verán constantemente. El enigma de Gioconda, de El Nacimiento de Venus.., de La Primavera hablará en los sueños secretos silenciosamente.
¿Cómo escribir también este Opus Nigrum? La historia de Lorenzo de Medici y Lucrezia Donati, referentes de Romeo y Julieta. Cómo explicar que Shakespeare se refería al poder y no al amor. No se va a entender. No puedo con este libro.
¿y a qué Eva convocar cuando las imágenes de la tele muestran a un policía montado cargando en la plaza contra una madre? y los muertos, y la incertidumbre y un país que se cae. Una patria agoniza. Eva agoniza.
Y yo acá descifrando el Agua. Y yo acá sabiendo que Bush va a invadir Irak y después...
Argentina -leeré en el Clarín del 3 de agosto del 2003-.está toda sobre agua. Hay quienes creen que el acuífero guaraní se conecta a enormes profundidades con los lagos patagónicos. Por eso es vital defender la triple frontera. Ciudad del Este, mucho más importante que por el terrorismo, es estratégica para controlar el agua. El Agua. ¿Alguien entenderá este libro? "Escribir, No. No puedo. Nadie puede. Hay que decirlo: no se puede" Sin embargo se escribe. "Altas palmeras...

GRACIELA PEROSIO

POEMAS DEL LIBRO “REGRESO A LA FUENTE”

Ha muerto el bienamado, y se llevó consigo
cuanto deseo hubo en el jardín de infancia.
Nada peor que el roce de lo muelle,
cuando el partido corazón se ahoga sin llanto.
No hay esperanza desde la suave capa.
No hay abrigo desde el seguro muro.
No hay sendero en la ruta demarcada.
Necesario es perderse, nacer en lo impreciso,
convocar certidumbres desde el pozo más bruno.
Y amar desde las sombras la fe en una chispa,
encendido capullo de luz inextinguible.




Con agudo dolor, delirio y fiebre,
angustiosamente una paso se atraviesa.
Aún temblando, el puente a sus espaldas,
una mujer pende de una rama seca.
Repite para sí la frase de la nana
cuando a jugar, de niña, salían rumbo al bosque.
Su, su, con la vita, ragazzina,
Su, su, con la vita.
Rodeada la encina que el camino interrumpe,
tras el jazmín celeste del alivio,
el obelisco de pórfido muestra las curvas
del osado delfín que abraza el ancla.
Debajo la leyenda: “Ante la pérdida del sentido busca
el sentido de la pérdida”.

Ante la pérdida, busca
Con verdad, con la vida, la vía,
el sentido.



Duelos difíciles a saber:

el de las ilusiones
los ideales los proyectos

lo que suponíamos
bueno lo que suponíamos malo.

Ofrezco todos los márgenes,
cuántos órdenes preservan mi cotidianeidad.

A esta altura del dolor, se vuelve claro
que para ser de verás libre,
no ha de poseerse la libertad,
Sólo desear

que te atraviese.



Siempre hay un poco de dolor que queda.
Un instante filoso que recuerda
la carne perentoria, las miserias,
el oscuro miedillo de la muerte, la callada.
Sólo aguardar que pase y se deslice
como agua que sueña una cascada.
Sostener aún la ternura de lo humano,
el tibio olor de la materia corruptible
pero, con un corazón que intuye otra manera,
otra respiración completamente afuera.
(Alguna vez nos darán vuelva como a un guante.)

La estrella, el roble y yo seremos pura savia
que vuela a la velocidad secreta de la lámpara.




POEMAS DE “BRECHAS DEL MURO”


Brechas del muro

Para Beatriz, con el amor viejo
“es mero muro es mudo mira muere”
Alejandra Pizarnik



Es muro un mero muro un muro para morir un muro
Mudo es miedo mudo de la muerte
Muerdo el muro el muro miente MIERDA el muro
Muro de muerte
Siento el musgo del muro el mero musgo muelo mi mente
Contra el muro el muro es un muelle que se hunde en
Oscuros mares mero musgo mero musgo del muro para mí
Muerte Mierda
Es muro es mero muro es mudo mira muere
La vida por los amigos di la vida di muerte
Mi mera muerte mi mera vida contra el muro contra el
Muro siempre
Mira es mero muro mira el muro muere


Fragmentos

Astillas
algún canto rodado,
resaca.
Ya casi ni recuerdos,
preguntas, preguntas, preguntas
Soy fragmentos
y ni siquiera
todos ellos
son míos.


Aquí estoy como en nada.
En la espera.
¿Cuándo restallará la hoja
más verde de la tarde?
¿Cuándo penetraré
el sabio sueño del perro
sobre el mármol?

Dicen que es el verano
que el calor asesina las ideas.
Dicen que pasará
que después del dolor
que la paciencia.

Yo sé que estoy temblando
y es la espera.


yo que esperé
hoy ya no puedo
se me ha perdido
el tiempo
en un recodo
donde encontré
la foto
de aquel niño
muerto.



Cabalga la tarde prolijamente, angustiando bufandas de infancia. El agua aprieta manos azules y estrella lluvias estentóreas. Gatos enrollados de paciencia opaca, bostezan ventanas en las baldosas y en los sillones histérico sobre la ceniza amarga.
Cabalga la tarde prolijamente, angustiando bufandas raídas. El agua aprieta niños muertos maullando las viejas historias. En el horizonte largo, en las canillas y en los sillones histéricos sobre la ceniza amarga.


Danza en el cable

Que no me detenga estoy en le cuerpo bailando en el cable atroz del teléfono. El giro asomando ventanas al pecho, recuerdos cajones abiertos al cielo. Que no me detengan cuando yo despierto con el sueño puesto, saltando los bordes dentados del tiempo. Su voz adherida al roce pestaña cosquilla cimbreando cinturas de enero. La cresta del alma partiendo al recreo con el canto niña tejiéndote un beso, con el canto viejo del desván muñeca que cocina un pan calentito y fresco, con el canto gratis que salió a paseo derribando mares a puro deseo, soltando cuadernos con pájaro adentro, volviéndolo al árbol al centro del centro, cuando cruzo el aire vuelta toda vuelo, danzando en el cable atroz del teléfono.


vos, solamente, sólo vos

quiero conjugarte en el verbo de mi sangre
en todos los modos
en todos los tiempos
en todas las personas


Edicto (1)

Yo he sido siempre una manzana fresca.
Reluciente en el plato.
Cercana y recatada.
No hacía falta cortarme.
Nada me lastimaba.
Moraba iterativa
para el hambre del hambre.
Desconozco el mordisco
que supiera dolerme.
Mis jugos eran juegos
hacia la alegría alta.
Por eso siempre estuve
A mano para todo.

Y era todo feliz
mientras me masticaban.
Nada tiene la culpa.
Publíquese en los diarios.

Yo nunca imaginé que me acabara.

______
1 Escrito que se fija en los estrados del juzgado para conocimiento de las personas interesadas en los autos que se instruyen, en los que no están representados o cuyo domicilio se ignora.


Sé que volverás a llamar. Que la insistencia del timbre torturándolo será inútil. Tu pájaro correo quedará en el cajón desesperado. Con alas l y t –palpitar de molinete múltiple, sueltas aletas de breteles, petrel malbarantando lástima-. Ahogado el vuelo en cable telefónico. Su orilla de infinito pujando desbordes en el escritorio que amas, que amarás a tu pesar cuando derive sudarios.
Sé que seguramente sabías desde antes, sin embargo ¿cómo remitirte “una historia que besa”? La sombra de su vuelo en mi piel anclado primaveras distraídas, pero han vuelto las fallebas, los pestillos que ambos derribaron y el hermetismo acosa nuevamente –como lo suponías- engarzado en el deslucido corsé de los deberes.

Orilla de la vida confín estricto
soledad de vos de usted dura so-
ledad de nosotros complicada
trama de mis treinta y tantos al
mundo no le importan mis ne-
cesidades no le interesan mis
preguntas no le angustia mi in-
somnio perdurable ¿cómo va a
respetar un amor un arbitrario
amor frágil y simple?.............!
vida rante cuánta muerte
amuchada en esta almita
hasta los espejismos
muertos
cargados de equipajes
el de mi patria cuándo
el del amor estúpido
el de tanto papel a la deriva
el de tanto compañero dónde


vida rante cuánta muerte.



paredón con tinta


patié ilusiones veredeando calles los amigos paredón
una amarga esperanza tardeaba en los encuentros
las mateadas los libros tinta roja en el gris del ayer
la TI99 juega con mis hijos pisa pisuela y la palabra
patria
se ha enfermado de solemnidad paqueta
quién robó mi niñez en qué rincón luna mía volcás
una amarga esperanza entre los libros los amigos paredón
vía vía o este pie volcás como entonces color de ciruela
tu clara alegría


orquesta trágica

¡Ay, Huidobro, si supieras!


Boca parasitaria aún de la esperanza si supieras que aún
Dentro de mi alma sobre el lino y el otomán, laboriosos
Bordados artesanales. No trato de hacer feliz ni desgra-
Ciado a nadie crucificado a mis penas como abrazao a un
Rencor. Muchas paillets, todavía las reinas de la noche.
Desorden de estrellas imprudentes. En mi cabeza cada cabe-
llo piensa otra cosa. Se sigue llevando la melena pero deshi-
lachada. Cortes desflecados. Yo quiero morir conmigo
sin confesión y sin Dios. Su esencia metafísica viene a
ser esta moda refinada con dolor de límites constantes
y vergüenza de ángel estropeado. Conservo aquel cariño que
continúa con su línea audaz y valiente. Una borrasca den-
tro de la risa ya ni el sol de la mañana como cuando esta-
bas vos yo quiero morir conmigo delincuente de tu alma
como abrazao a un rencor.



POEMAS DEL LIBRO “LA VIDA ESPERA”


al costado del silencio,
al borde de los bordes:
las verbenas.
¡a ver! ¡a ver! –gritaban los niños-
a ver verbenas rojas
al borde del precipicio.
a ver venas rojas rojas
al borde del susprio.

¡verbenas!¡verbenas!

-gritaban los niños del sol-
entre mis manos como piedras, las flores.
venas rojas volcadas al silencio del borde,
venoso borde del precipicio.

¡a ver! ¡a ver! –gritaban los niños-

¡a ver el borde de las venas rojas!
-gritaban los niños del sol-



El niño inmóvil


Es un chico de cinco años. Está quieto. Está tieso.
Quiere gritar pero no. ¿Es mudo? ¿Una mordaza invisible
Se lo impide?
¿Está en la cuna? ¿O es un suelo de arena? Oye el mar.
Sangrando por la boca. Pero sangre blanca por la boca.
Por la boca s escurren sus huesos vueltos sangre. Por la
boca, la médula viscosa cae y cae, por la boca.
Tiene cinco años y todo dolor.
Tiene cinco años y el corazón perdido.



A EDUARDO MÉDICI




Recibo el arco de tu espalda, varón transido de dolor: tu
Angustiada curva que reposará, al fin, en mi entramado
Blanco.
Yo –tela, tumba, madre- te abrigo, te arropo-
Crisálida prestada, zurcido útero, sepulcro luminoso en su
Fondo—
Yo –membrana, piel, trama, historia- te acojo:
Color, corte, corazón despavorido, miedo huérfano, páramo,
Nombre.
Te recojo, te retorno, te alimento.
Recuéstate en mi sábana, encapúllate, navégame,
Cálmate.
Y asómbrate callado, como yo, callada, te perdono.





(A PARTIR DE LA LECCIÓN DE ANATOMÍA,
INSTALACIÓN DE EDUARDO MÉDICI)





A veces, la madre era un silencio incorruptible. La acechaban los hijos desde la torre arcana de sus juegos. La celaban los hombres, buscando alguna cifra que indicase la clave, un cierto indicio de necesidad que hiciera lo viril un poco menos indigente. Nada que hacer. Ella, en su silencio, era una entraña enorme, abierta al infinito secreto de sí misma. Ese sitio –así, sitiada por su asedio- donde flotaba ella más ella como un azul redondo de tan limpio.
A veces, la madre era un silencio incorruptible y una ignoraba si su paisaje era la mar sin olas o si su labio adelgazaba un horizonte verde en una pampa sin vientos.


dios

creo
en
la
cruda
cuchillada
de
la
vida
cuando
descabeza
todos
los
sueños
pero
no
puede
con
la dura
persistencia
del
soñar

Graciela Perosio



Graciela Perosio nació en Buenos Aires en 1950. Egresó de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador. Fue Directora del Departamento de Cultura del Instituto de Cultura Religiosa Superior y ejerció la docencia universitaria. Participó en la segunda edición de la Historia de la Literatura Argentina publicada por CEAL. En 1995 recibió la Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Sobre dicho autor ha publicado dos ensayos: Casa Extrema: la poesía de Carlos Latorre y Nunca contestó nadie. Tiene inéditos varios ensayos sobre poetas argentinos (Alfonsina Storni, Norah Lange, Juan Gelman, María Elena Walsh).
Publicó seis libros de poemas: Del luminoso error, Brechas del Muro, La Varita del Mago, La Vida Espera y La entrada secreta.

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