domingo, septiembre 30, 2007

FERNANDO CALLERO



Escribo diariamente, en libretas que llevo en el bolso y que termino usando también como agenda, memoria diaria de deberes y otros apuntes que se traspapelan y pierdo. Cada vez que compro una nueva libreta hago una promesa de que en ella sólo voy a escribir poemas preciosos, bien terminados, o apuntes de paseos, que es lo que más me gusta hacer cuando hay buena luz. Pero enseguida rompo el trato y en la libreta empiezan a hormiguear textos de todo tipo y en el fondo creo que está bien ese laboratorio ecléctico donde la vida y el arte dialogan y se nutren mutuamente. Escribo desde la mañana, de todo un poco, apuntes para dar clases en la escuela, una canción que quedó sin letra, o que empecé en alguna de esas libretas acordeonadas de tanto manosear y viajar en el bolso. A veces las encuentro, otras, recuerdo una parte y lo demás lo vuelvo a inventar.

Mis primeros cuentos los escribí alternativamente en cuadernos y en computadora, mi novelita Monotremata, toda a mano en un block de hojas amarillas adentro de una carpeta de Billiken. El poemario Ramufo di Bihorp, en un block rosa de Jaliné, una marca de lencería que vendía mi viejo. La mayor parte de los poemas me salieron en el bar del club “Ford T”, de Santo Tomé, a media mañana. Yo era cadete, paraba la bici y me pedía un aperitivo, del tipo, cazuela de mondongo, daditos de cerdo, etc, con fernet, el primer poema dice “sello con anillos de fernet / el libro de quejas…”

La novela “El espíritu del joven Borja” la escribí casi toda en una agenda vieja de esas con tapas de cuerina inflada, en un barco, en Ibiza, donde viví de trabajar como grumete de un crucero particular. En la tapa tiene una pegatina de una escuela de buceo, con una foto de un hombre rana buceando en unas grutas. Bueno, ahí está el texto casi completo, con apuntes, poemas, dibujos y mapas fotocopiados que usé para ir orientándome. Esa la escribí entera a mano y la procesé en computadora, estuve tres años con esas 100 y pico de páginas, hasta que quedó bien. Muchas veces aprovecho algunos de los dibujos o poemas marginales para armar otro texto, paralelo, pero como en el aura de la misma intensión estética, creo que cada momento de escritura compone o ensaya una expriencia única, no creo en el progreso del escritor. A ese momento en que varias cosas se ponen a orbitar juntas yo le llamo Oportunidad, y en esa categoría precaria que se me ocurrió, incluyo también toda la vida. Nunca podría pensar, mientras escribo, en términos de inmanencia. Creo que esa idea funciona saludablemente para calibra ciertas operaciones de lectura o análisis.

Escribo lo que surge en un momento y eso funciona como el manchón de tinta desde el que comienzan a aparecer el esbozo de ciertas figuras. Sé que en algún lugar de mi mente o de mi psiquis, no muy bien definido, alienta un proyecto, una onda, por decirlo de alguna manera, pero trato de no formularlo de entrada porque ya lo he hecho, eso de consignar una estructura en apuntes. No me sirven las palabras, tienen demasiada legalidad una vez escritas, prefiero la significación más difusa que puede proveer como guía un dibujo, o una imagen, a la narración. Además me cuesta pensar en que algo que escribí sea para luego descartarlo, todo lo escribo como para siempre, por eso no corrijo mucho después, hago como esos discmans que tienen memoria proyectiva y corrije el error sobre la marcha. Demoro mucho en escribir algo, pero cuando lo tengo ya está. Después, lógicamente, reviso la coherencia, me limito a mover bloques, para que, como en el caso paradigmático de Cervantes, mis personajes no vuelvan a montar, como Sancho, el rucio que perdieron unos capítulos atrás. Investigo mucho la superficie, las largas descripciones son el manifiesto de mi manía naturalista, de chico quería ser entomólogo, como el personaje de una novela que se la pasaba recolectando y reseñando bichos en una libreta. Soy muy haragán para ponerme a investigar, a estudiar un tema, generalmente escribo sobre lo que ya sé, salvo en una vieja novelita inconclusa que trata sobre una madre monstruosamente virgen y que para darle sustento tuve que revisar varias páginas de papers sobre bioética.

Aquí nada más voy a agregar que sí, que cajoneo libros o textos que después releo y con suerte adopto de nuevo, otros quedan archivados o los pierdo. Pero no destruyo a propósito, le tengo miedo a esa violencia, le tengo miedo a la violencia en general. Trato también de no contaminar de mi miseria las páginas que escribo, o al menos si no tienen más sentido que ese utópico de la “expresión de sentimientos”. Trato de ser responsable y amable “que sino escribiera fuego /quemaría el idioma / ¿y luego?”, como digo en La cotilla de la lengua.

Para mí la poesía es un laboratorio de lengua, una disciplina, o juego, en cuyo as de connotaciones se me aparece la imagen del científico loco encerrado en su gabinete desculando sentidos. Está orientada a captar las modalidades con que opera la lengua para comprender y afirmar el mundo. A mi modo de ver supone un tratamiento crítico, estético, de una materia (el lenguaje) a partir de la cual el hombre y su mundo se hacen posibles. El poeta está alerta a que esa fuerza permanezca activa y continué rindiendo en favor de cierta idea de justicia, un ideal de “bondad o verdad” a la que Bajtín llamaba Responsabilidad, vale decir, la capacidad de responder a un estado de cosas revisándolo, proponiendo nuevas versiones, confrontándolo, adscribiendo a él, etc.


Fernando Callero


Una cacería rápida

En ayunas salgo a ver amanecer
todavía están prendidas las luces del Centro
Armo un bigote rubio de tabaco y fumo
contra el aire frío
Los pastos congelados, el tanque de oxígeno
Las cabañas familiares alineadas
contra el cerco de pinos negros
Pasa un ordenanza, saluda: buen día
está muy desabrigado
Se apagan las luces y se abre el resplandor
Dos calandrias gordas picotean deshechos
mi nervio adormecido. Toda la noche
de un tirón soñando con un hombre
que me quiere vender matas perfumadas
para ahuyentar los mosquitos
cuando arrimo la nariz, se desperezan
Son animales extraños
que hay que domesticar
Yo los rechazo, son mamíferos
no sabría qué hacer con ellos
Servirles la leche temprano
para que no se vuelvan locos
y empiecen a destruir con sus hocicos
la tranquilidad



Vas a salir con la gorra de tu padre

Es azul eléctrico
con una diadema dorada de laurel
bordada sobre la visera
estilo el logo de Fred Perry
que me regaló un dj amigo
Esperaste varios meses
desde que te la pasé
para animarte a usarla
un poco por la fama insoportable
de tu viejo en las tarimas
y otro por la locura acumulada
en el vacío de la bocha
muchos restos de house
Kevin Yost
y rolas anfetosas
de la santa fe 2000
Vos pegaste un fantasmita azul
bailaste hasta las 11
y te fuiste a dormir un rato al auto
Cuando tu cara volvió a brillar como una luna
como cuando eras bebé
mandaste un mensaje a tus amigos
para que te fueran a abrir
La pista del after dura
y vos con la gorrita azul
los anteojos
y un poquito más de barba
Te llegó entonces mi whatsapp
Todo bien?
Me contestaste una foto
donde somos dos gotas de agua


 de Cacería  rápida, Ediciones Caleta Olivia, Buenos Aires, 2016




Raine

Kevin, amigo, estoy emocionado
¿Sabés por qué amibito?
Porque tus ojos son tan distintos
a todos los ojos que vi, inclusive de animal
que me pierdo, al punto de no querer ser
más yo, ni mundo, sólo vos, y esa armonía
donde la realidad se pierde en otra con olor
a plasticola –Narnia sintética, cuello de pelo
de león locura, de corazón así de tierno-
La otra vez, dormido
metí la nariz en un pliegue de tu brazo
y aparecí en un jardín oscuro
donde un zorro merodeaba unas calas
monogramadas con hilo de plata
una caligrafía muy fina, con letra de zurdo
que apenas empecé a leer se deshizo
con ese mismo hervor siniestro
que nos recuerda del sueño
para abandonarnos
en la almohada.


Pa

La dimensión es importante, pa, en eso tenés razón
como lo que decía Sarmiento sobre la Argentina
"el problema es la extensión", sólo que a la inversa
Dos chocándose en la cocina no llegan más que a los gnoquis
y la mesa puede trepidar como un puente de hierro abajo del cochemotor
si se amontonan muchos y en la tele pasan las carreras, shhhh
Pero en la costa, pa, en lo extenso, vos brillabas como un metal
con la arrogancia de los niños, como el basalto del fondo
del río Uruguay ni bien se saca la piedra
de la luz ciega del agua a la extática del aire
con nuestras voces de fondo.
Será que te estábamos muy encima?
En el bote, con tu sombra revoleando la línea
que me digas todo lo que sabés, de a poco


de Soledad  Col, Iván Rosado, Rosario 2015


Dai

Falta un rato para que vuelva la señal
el huracán está a pleno en el cielo de santoto
La luz cortada desde las tres

Tengo dos pantallas portátiles prendidas
con carga de sobra
para escribir y escuchar
Muerte en la catedral
en la cama, con la netbook de Cristina

Suspendido el porno

Hoy me escribió Daiana: el arroyo de ahí
se llama picardía?
Encuentro esa pregunta
titilando en el facebook, y me acuerdo
de un cartel verde, claro, entrando desde rosario
antes de llegar al peaje


Hoy al mediodía, saliendo de clases
recibí un mensaje de papá:
FER. EN MEDIA HORA ME CASO BESOTE


Enfisema pulmonar
y con ello toda una serie de complicaciones
infiltración de líquido en lugares donde no debería
y dos por tres lo tienen que internar para sacárselo
duerme con una mochila de oxígeno
le tienen prohibido manejar, pero viaja
a Santa fe, con el suplemento puesto
como un astronauta
estaciona el siena en la vereda de mi hermana
y yo me tengo que enterar por un mensaje de ella
que el personaje llegó
le salgo al encuentro
juega con la beba a upa
es el mismo dramaturgo de siempre ensayando lágrimas
que rampéan por su nariz perfecta, sin excesos
de cartílago y dos graciosos huesitos,
me dice
si yo me quiero suicidar me como un salamín
y yo le digo, loco morite caminando por el patio
tomando mate,
dejá de fumar,
copate con algo, no pienses en la muerte, ponete a dibujar
como antes, en la parte de atrás de los remitos
vos dibujabas autos y chiflabas
re bien

de Etolia, Gigante,  Paraná, 2014




Al rayo del sol

Las mañanas
Las antenas
Los
añosos eucaliptos

Se ve toda la playa desierta y sucia, con la arena clara endurecida y mezclada con gris, como si le hubieran soplado ceniza, las sombrillas de palo, con sus graciosos bonetes de paja cosida y un mechón castaño, suelto, y al voleo. El mangrullo de los bañeros, otros palos grises enterrados sin sentido preciso alrededor, como un palacio vegetal abandonado en una isla. Los otros mástiles son caños en L que sostienen los alójenos, pintados de rojo, y aparecen detrás de la escalera de cemento amarillo municipal.
Un poco más acá, más postes amarillos y bien enfrente, justo donde el río hace la curva, una cancha de fútbol con arcos también de palo, apoyada en uno de ellos la bici roja del pescador.
Domina la cancha una torre de alta tensión, parecida a cualquiera de nosotros, sólo que en versión gigante y duro, con dos bracitos cortos, de robot, parece estar levantando un alambrado para que pasen las chicas sin rajarse el bombachudo.

Viene el tren
Se escucha el pito venir de Santa Fe.
Desde el cartódromo un motorcito
le contesta con berridos de ternero.

Vine temprano a hacer reportajes a las garzas del bañado, por eso es que estoy parado al final del terraplén, haciendo equilibrio entre las trochas, que es desde donde mejor se ve todo el terreno anegado donde antes hubieron casitas y ahora pájaros que saltan cada dos por tres como si los descorcharan desde un refugio entre las matas.

Comienza a chasquear la vía como una víbora y al otro lado del río, cruzando el puente de hierro, ya se distingue la luz del frente de la máquina, así que salto.

Decía que vine a hacer reportajes a las garzas blancas y a las vacas locas, ahora que junio campea una mini primavera en este invierno.

Ya está viniendo el tren, y mientras dure su pasar no voy a ver las verticales rasas de la cinacina y de las pajas, incluso el ras cortito de esos patos marrones, las puntitas de las alas amarillas y los picos naranjados.

El último vagón es una chatarra roja, toda arruinada, como a balazos, donde van dos mozos de blanco que me saludan con las manos en alto.

Vuelvo a ver las vacas y los patos, la cinacina y la paja y ese ojo de agua como de mercurio meado.
El bañado.

Esta es la viga del presente

Por el terraplén viene el viejo ese, loco,
que pelea con el perro
Se sienta en una piedra y empieza
a enterrarse la mano tembleque
con arena.

Los arcos de las garzas
son parapentes de gasa
remontando atrás de él.

Se incrementan las chapitas
de los píos de los bichos
al traspasar los rieles
grises, de hielo.

Trepan tres desde el bañado, flacos cazadores de fija y honda,
toda la facha arrebatada, zapatillas coloradas, buzos de tela avión,
briznas de pasto imantadas a la fibra de los cuellos polar.

–Se comen las garzas.

Saltando en los rieles
parecen notas en un pentagrama.

–La otra vez, con los perros,
cazamos una banda.


Rewinnnn

Tres perros de esquina
Dos caballos sueltos
Un perro solo, de puerta,
Otros ladradores, invisibles
Castañuelas.

                                 
                                      Th!

Th th th th!


Las puntas de las alitas amarillas
y el piquito como una cuncua.

Un jardín de lotos arrimados
a lo largo de la costa.

Un pescado muerto, panza arriba
Lo doy vuelta con un palo.

Todo el cuerito del lomo
Es atigrado.

Una banana en pijama
con las patitas comidas
por donde le va
saliendo el paño.

Una boga también muerta y panza arriba
removida todo el día
por el flujo
del agüita.


Pobrecita.


Llamas en la arena y todo al ras del agua y de las islas desde que el sol cabeceó el arco del horizonte y empezó a dar de coté. Cabecita de hornalla trepadora, asomada, vertical. Oro del aire veteado de plomo y otros grises, ¿qué se escurre?
Llego aquí sobre las nueve, echo todo un vistazo de 180º y me tiro en el pasto de la barranca que da a la arena de la playa. Veo siluetas que van apareciendo, como puntos de luz robados a la cera de la piel o a las chapas de la indumentaria, cosas que me revelan que aquí ya comenzó la rotation. La esgrima pelada de los corredores, de los caminantes a conciencia, de los que resoplan y escupen, químicamente removidos sus alvéolos, todo el complicado set aeróbico.



Hace mucho


La vía
Para allá queda Buenos Aires
Para el otro lado Chajarí y Brasil
Por abajo del puente cruza el arrollo
arrastrando agua lechosa de desagües

del mismo lado,
ahora que son las cuatro
empieza a venir el olor ácido y dulce del pino
y con las rachas calientes de viento
también el ruido de las sierras
del aserradero de Blasco

todos los ranchos desaparecen
al rayo del sol

el río no se ve

Dice el chico del Nébel
que sabe mucho de pájaros

“el hornero sabe caminar como nosotros,
levantando una pata por vez,
el gorrión va como esquiando
con las dos fijas para adelante
pero igual maneja bien

debe ser una cosa nerviosa
yo qué sé”.

Sentados en la chapa marrón del techo
de un galpón que dice
Vote Busti – Cresto
y uno con un ladrillo va y se pone a escribir
“Coger”



Se Al rayo del sol, Iván Rosado 2013



Fernando Callero



Poeta y músico nacido en Concordia, Entre Ríos, 1971. Desde 1990 radicado en Santa Fe. En 2000 se graduó en la Lic. en letras de la UNL. Publicó el libro de relatos El ojo de Víctor (bajolalunanueva 1999), al que siguieron Ramufo di Bihorp (Premio Provincial de Poesía José Pedroni 2000), la novela El Espíritu del joven Borja (bajolaluna 2007), el e.pub de relatos eróticos Gustavito (de parado 2012) Diarios de viaje (Erizo 2013). Entre 2008 y 2013 publicó varios libros y plaquetas de poesía en editoriales pequeñas que luego fueron reunidos en el libro Al rayo del sol (Ivan Rosado 2013), al que siguieron Etolia (Gigante 2014), Soledad Col (Iván Rosado 2015) y Cacería rápida (Caleta Olivia 2016). Tiene 3 cds grabados con su banda Salvador Bachiller: Avión 2007, http://www.purevolume.com/salvadorbachiller Hermoso 2011 https://soundcloud.com/salvador-bachiller/sets/hermoso  y Lorito 2016 https://salvadorbachiller1.bandcamp.com/releases Recientemente La gota Ediciones publicó su novela Monotremata.
Es columnista del Periódico Pausa de Santa Fe. Desde 2005 coordina talleres de escritura.


sábado, septiembre 29, 2007

LEONARDO MARTINEZ



Mi escritura estaría sustentada por pulsiones del subconsciente y más al fondo por la memoria colectiva y, seguramente la carga genética. Es decir, el proceso es instintivo, plural, indefinido, compulsivo, no buscado.
Viene después el trabajo de desbrozamiento y limpieza en el que sensibilidad e inteligencia van despojando al poema de lo superfluo, con la ambición de llegar a la arquitectura barruntada en su origen.
Jamás he tenido manías o ritos. Soy capaz de escribir en cualquier lugar, en hojas sueltas o cuadernos, con una lapicera obediente, en un respetable estado de concentración; no importa la hora, sólo el deseo. Puedo soportar los ruidos, no así la música. Escribir y escuchar música se excluyen. La música, y me refiero a la de la gran tradición de occidente, me produce exaltación emocional, lo mismo que la lectura de un buen poema.
En mi caso, pienso, que la planificación previa hace peligrar el poema. Pienso, también, que toda norma de composición poética está dada por el poema mismo. Siempre a posteriori, como resultado. Pero de igual modo pienso que todas las propuestas son válidas cuando son genuinas, sea cual fuese el camino, la estética, la técnica utilizada, etc.. Requisito único: la verdad.
Hay poemas que descansan para siempre. No sirven, son irrescatables. Hay otros que semejan una obsesión, diaria o nocturnal, en la vigilia y el sueño. Y corrijo cuanto haya que corregir. Arranco las hierbas, los líquenes, los musgos que desvirtúan la arquitectura de los versos. Entonces los incorporo al ciclo correspondiente o los abandono, insatisfecho, hasta que alguien, amigo y poeta los lee y los juzga favorablemente, indicándome un posible cambio o modificación en una o varias de sus partes.
Es mi costumbre dar a conocer, en la intimidad, a poetas de mi mayor consideración, mis versos. Aguardo su opinión con respeto, aunque a veces no haga caso de sus observaciones pues siento una intromisión no deseada.
Corregir me apasiona. El momento de la parición es desgarrador, doloroso, nada placentero. Tengo miedo y espero con temor el nacimiento del poema. Por el contrario, corregir, limpiar, desmalezar, clarificar, es lúdico y gozoso.
La poesía aparece y desaparece a su antojo. Hay períodos de gestación, a veces largos períodos, pero de pronto comienzan a desfilar las criaturas, una o dos por día. Estado que se prolonga por meses. Sin darme cuenta el manantial se agota y quedo a merced de un silencio interior que me hace pensar: se acabó. Luego empiezo a leer mucho. Descubro poetas que nunca leí y frecuento a otros que abandoné y los redescubro iluminando un rincón desconocido.
Un buen día te visitan de nuevo los sueños y en tu vida se instalan colores, sonidos, olores y como si recién miraras el mundo, balbuceas desde los abismos de tu mente las correspondencias secretas, renacen las afinidades electivas, te conviertes en eco y resonancia y te invade lo por venir y las mágicas analogías. La poesía se ha instalado en tu cuerpo entero. Los sentidos trabajan incansables y una alquimia desconocida transforma lo sensorial en intuiciones nutridas de futuro sobre los valles del pasado.
El poeta es un visionario, logra sumergirse en el TIEMPO, palpa la vida y su aniquilación. La oscuridad o el hermetismo o la ambigüedad son elementos de la expresión poética. Evitan que un sentido único se imponga para que la palabra pueda brillar con múltiples destellos, dando lugar a que el encuentro entre poeta y lector sea creativo. Uno a través de la elaboración y el otro a través de la lectura que es una recreación, interpretación o versión del objeto poema.




POEMAS




ETERNIDAD DE LA SIESTA


Aguardo el atropello
la hueste furiosa de recuerdos
el sordo chistar de las culebras ahora
esta siesta como boca caliente
boca de incendios y lamentaciones
el gallinero ardido en llamaradas
de plumas y aleteos
gallos iracundos
vociferando el miedo a la iguana
fría y acechante
el sombrío torpor de las higueras
con su duende alerta
Siesta
que arrastra su largo dolor de incesto
en el niño solo
sentado al viento del verano
Siesta
de tíos y tías con muletas de amenazas
de servidumbres empiojadas
y de comadrejas que duermen
para despertar con la muerte
y morder la luna



LA CASA



Mi padre
heredó de viejo
la casa y los alfalfares de mis abuelos.
La casa estaba en ruinas,
puertas y ventanas tapiadas.
Las hormigas habían levantado grandes túmulos
en los pisos.
Los techos filtraban el agua de las lluvias
y por los huecos de las tejuelas rotas
la luz caía en figuras cambiantes.
Mi herencia fue en otoño.
La iguana, que tenía su cueva
en la sala de sillones sombríos
empezaba a dormir su sueño de invierno.
Las comadrejas abandonaban el nido
hecho en la maraña del clarín de guerra
y en el patio
sólo se oía la embestida del viento.
Los alfalfares ya eran montes
de vegetación áspera y cerrada,
guarida secreta de habitantes
de la casa.

Ahora,
la casa está vencida
el tiempo clausurado.



DE LA INFANCIA

III

De la infancia queda todo
intacto.
Clausuras llenas de plegarias,
palabras como flores marchitas,
amonestaciones de próceres
quemándose en cielos de sequía,
besos y caricias guardados
en un corazón de monedero.

Nunca fuimos más paganos.
Ríos, montes, desiertos
eran nuestro cuerpo.

Como pequeños dioses
amábamos el placer,
su pelambre de seda.
Así creamos jardines
de pájaros visionarios y corzuelas sabias,
paraíso de palomas
que todavía ensayan su vuelo
en mi corazón desterrado.



IV



Recuerdo
los cuchillos de azogue de la siesta
y el calor enredado en las moscas del jardín
un verano,
¡ hace tantos años!
Recuerdo
un pedazo de tristeza
recortado y pegado en el cuaderno
de estampas
junto a San Antonio,
ojos de miel.
Recuerdo
el callejón de los talas
donde el viejo de las pesadillas
desgarraba con uñas de mica
el agua tierna de las acequias.


V



Entonces
nos gustaba mirar
las puestas de sol,
hundirnos en la sombra caliente
y soñar.
Entonces,
¡ay! rezábamos,
cumplíamos penitencias de rodillas,
comulgábamos,
las rodillas callosas y escamadas
con una paspa dura y seca.
También
guardábamos secretos
envueltos en hilachas de oraciones
dentro de un corazón apasionado.
Eran secretos penosos,
hermandades presentidas,
complicidades con las sombras leves
que empezaban a velar los cuerpos.


VI


En la arboleda se labraba el silencio.
Pájaros enmudecidos rasgaban el aire.
El sol colaba por las altas ramazones
pedacitos de luz
para depositarlos en la tierra dormida.
La arboleda era el palacio
de dioses ambulantes,
se mecía como una nave de lentos adioses.
En la arboleda soñábamos
mientras los insectos en vuelo
enturbiaban la siesta.
Viciosos,
dejábamos correr los sueños
hasta alcanzar un incendio
que languidecía veloz
en abandonos.


EL SEÑOR DE AUTIGASTA


Fue Alonso Carrión
o Juan Bautista Muñoz
el que dejó heredad
viñedos algodonales
la umbría plantación de higueras
los durazneros
el membrillar a orillas de la acequia
y un buen día
mandó todo al carajo
religión y familia
rey y teniente de gobernador
y se adentró en el caserío de indios
por los matorrales de Huaycama
para hacer vida de idólatra
fornicar con salvajes
comer viandas asquerosas
pintarrajeado
emplumado
por fin libre
las corotas al aire
huérfano
sediento del lloro de plata de la luna.


***



Los mestizos son poetas taciturnos
Su poesía es un monte
que se les desnubla adentro
y les crece hasta avasallarles la lengua;
buscan el silencio,
lo atraviesan
y se desdibujan en la muerte.
Generaciones y más generaciones
fueron borrando, disimulando,
tapando, encubriendo
la nariz de puma,
el ojo de ágata,
la boca con el estigma real,
el topu de oro atravesándoles el corazón,
la huincha de finísima lana
ciñendo sus cabezas.
Pero aún hoy,
en las noches inaccesibles,
deambula una palidez lunar
por los campos.
Es el alma de algún poeta de la tierra
como vislumbre,
surgiendo
de las flores de la muerte.



HOMBRE SOLO



Todos han muerto
Se han ido muriendo uno a uno.
Yo pude haberlos matado
pero dejé al tiempo la tarea.
Por segundos seré dueño,
dueño solo de la memoria
y desde mi sitial
abarcaré los sueños de los otros,
sus grandes desconsuelos,
sus vidas en pedazos.
Cuando me toque la muerte
seguiré sentado como en este instante,
bajo el tala,
mirando sin ver
los cerros,
allá lejos.



MÁS QUE LA MUERTE



IV



El comino
el ají
el cilantro
la canela
perfumaban las cocinas
Innumerables carnicerías
borboteaban en ollas negras
Eran caldos con grandes charcos
de grasa reluciente
y en las parrillas
las entrañas
lloraban de gozo por el fuego
La repostería necesitaba
mucha lágrima
desasosiego y tumba
Y comíamos sobre extensos manteles
viandas sobrenaturales
El cielo y el infierno
eran masticados y tragados
volviéndonos santos y apóstatas
luego ángeles sacrílegos
en lentas siestas incestuosas






III


a Cuty Yurilli de Barrionuevo

Desde el humo de las cocinas negras
diosas de largas cabelleras
regían los destinos de la casa
Caldos ardientes
enjoyados guisos
violentas frituras
desfilaban por la mesa de silencios
donde el niño comía
los trasudados martirios
mientras los pechos de la madre
empollaban la muerte
con dulzura de sagrario
En los claustros divinos
tocadores llenos de ungüentos
despedían ácidos olores
y borrosos al tenue resplandor de las candelas
cujas
doseles
reclinatorios
Reino nocturnal pálido y sombrío
Caliente rencor de los encierros

Pero el día era un gigante
amigo del sol
Al alba los caballos
como una promesa de eternidad
estaban listos
entonces montábamos hacia las cumbres
y eran nuestros el horizonte y las distancias


ASUNTO DE FAMILIA

II

Nadie tuvo su muerte propia
Siempre la muerte fue un asunto de familia
Había sueños con madres vueltas a la vida
y tíos de tos seca en alcobas sin aire
Se hablaba de la Resurrección de la Carne
en refulgente Valle
donde el clan se reuniría
amoroso y tibio
acolchado en vida eterna
Incontables abuelos esqueléticos
florecerían en cuerpo virginal incorruptible

Sin embargo la muerte se oía en los velorios
como una hedionda sonata mal ejecutada
Cumplido el entierro comenzaba el olvido
y entre platos humeantes y disimuladas sonrisas
en el comedor iluminado
la avidez y el deseo
tocaban su tambor de vida

Después de sepultar a todos
estoy a solas con mi muerte
Ya no es asunto de familia
A pesar de alguna aparición en sueños
padres y abuelos están bien muertos
He logrado apaciguarlos
Darles el descanso final
El saludable olvido



POEMAS CON ÁRBOLES


a María Eugenia Valentié


II
La dicha que yo atesoro
no podré alcanzarla nunca
Está rodeada de espinas
Como la flor de la tusca




Un día seré como vos
espinillo
churqui en la loma
apenas hueso de palo
atesorando el invierno

Y cuando sople la vida
compañera de la muerte
en las abras de los cerros
floreceremos fragantes
amarillos
delicados






III


Es septiembre
Las novias urden sus coronas de azahares
y los novios destilan dulce jugo
semejante al de la caña de azúcar
Humea un incendio rosa
en la falda de los cerros
El deseo tiene el color del lapacho florido
país rosado donde empieza la mañana




IV


Ha llegado octubre
Cielo y tierra se acoplan
en atronador celeste
Toda la gracia carnal de los ángeles
encadenada al tarco
halo de cielo
ráfaga de Dios
que se aloja en el corazón del monte




V

¡Mistoles!
El gran abanico del sol
calcinaba el plumaje del monte
y la paloma salvaje
alta
melancólica
discurría en los dominios silenciosos de la iguana
¡Mistoles!
Entonces
los días eran un soplo de fiesta
un destino feliz
y nuestras risas
alegría
en el umbral de los adioses
¡Mistoles!
La siesta amarillea
y se desgaja lánguida
por el bosque de cielo verde
juega con el cuerpo de dioses
cautivos en osario de fragancias
mientras lejanas voluptuosidades
arden
sobre un lecho de drupas coloradas



VII


Del vientre de la tierra
al vientre del árbol
el agua
Por venas oscuras
a flor
semilla
luego a copo aventado
Prendido a la ladera
yuchán aguarda
la lluvia
Borracho de jugos tenebrosos
al borde del abismo
yuchán se tambalea





POEMA DE LAS ESTACIONES
III

El padre pisa las uvas
en el lagar oscuro
y deja correr el vino
El padre es un follaje del atardecer
Dulce durmiente
hace estallar las uvas
en el paraíso de un reino perdido
Ahora está solo
en la gran casa del sueño
junto al verano
que fluye caliente
en el lagar sombrío





VI


En altas horas
cuando los pájaros nocturnos
en plena acechanza y cacería
organizan su festín de roedores
el bosque habla en voz baja
con sus muertos
Ellos rumian callados
la hojarasca del pasado otoño

Si en alguna primavera
te internas por la noche en la maleza
escucharás entre las hojas caídas
y los frescos retoños apenas movidos por la brisa
lo que el cielo el polvo
la oscuridad el sueño
cantan
y tendrás miedo de ese canto
Tendrás miedo de la herrumbre de los años
De la estación corta
Del rápido pasaje




LA LUZ DE LOS AMANTES



Tengo un perro
Su nombre es el de un héroe sumerio
Gilgamesh
Está muy viejo
Camina con dificultad
La sordera lo ha vuelto huraño y cascarrabias
Sus ojos presagian una cercana muerte
Me muerde No me reconoce
Come a duras penas delicadas papillas
Pero duerme conmigo
Es un raro amante anciano
egoísta y gruñón
enfermo de mezquindad y celos

Se acerca otro verano
pero no habrá otro perro
Éste es el único
Artrítico canceroso diabético
Terminará en cualquier momento
y como todo lo amado
lo enterraré en un jardín
donde la eternidad no lo fosilice




***



Lo que fue amado
quedará para siempre (*)
junto a la lumbre de los solitarios
a los trastos machacados de olvido
a los huesos de los interdictos
a la penuria de los animales domesticados
Todos serán un mármol duro de roer
como mi perro
que me está mirando con unos ojos de amor
como nadie me ha mirado nunca
y que me seguirá mirando
a través de sus ojos insondables
en las generaciones y degeneraciones
de los mundos
Me da gusto su olor
pues comemos del mismo plato
una comida donde no interviene la sangre
sino la luz de los amantes





· de Fosa Común , de Alejandro Carrizo




JAULA VIVA

I

Santidad de la tierra
que cría los cuarzos
como cría nuestro amor
en inaguantables presiones
desencuentros
para destellar tornasol
carcomido después
diamante leproso



V


En las mañanas
me siento ante una mesa infinita
con el cuaderno abierto
y escribo versos que no son versos
parecieran mas bien tiras de piel
huesos vísceras palabras de infierno
echados a volar a un viento inmóvil
Estar lejos es como estar muertos
Pero vives
me aprisiona el blancor de tus manos
y clamo como el divino Herrera
buelve tu luz a mí, buelve tus ojos
antes que quede oscuro en ciega niebla



XXIII



Los años pasados y éste son lo mismo
Nada nuevo bajo el sol
Sufrimos gozamos lloramos cantamos
reímos un poco
Dormimos más a veces menos
según el reloj del corazón
En oportunidades diversas
tenemos visiones semejantes
Por ejemplo la recurrente certeza
de la gran olla universal
donde la inteligencia es una salpicadura
Por ejemplo la seguridad de la desaparición
en la noche caníbal





XXVIII




La oscuridad brilla en el relámpago
ilumina la menta delicada donde duermo
la hierba triste
y me devuelve el olor a humo de comidas relegadas
Sonido y eco lo soñado rebota
Rebota en mí
Vibración grave sostenida
espejo de agua donde la piedra soy y el agua
la pedrada violenta y los infinitos círculos
concéntricos
Trina el pájaro en la estación anticipada
Florece el jardín volátil
y las enredaderas aprisionan en sus manos
lo que de mí perdura





LAS PALABRAS

a Joaquin O. Giannuzzi
y Teresa Leonardi


I

Encontró una línea escrita
la creciente arrastra sombras
Le pareció un hermoso verso
y pidió al hijo que continuara
Éste agregó
también zapatillas trozos de cuero
osamenta de animales etcétera
Entonces
el padre defraudado
condenó la inclusión del deterioro
entre los eslabones de la vida
como si ésta sólo fuera
un lírico desgarrón de lo absoluto





II


Sin embargo todo resulta banal
lo enorme y lo ínfimo
Cantar sería revertir
encontrar el espacio de pureza
donde trazar el resuello
Tomamos aire y continuamos
El espejo dice la verdad
Nuestra imagen en el agua quieta
es la momia del instante
Luego están los otros y el amor
los pedazos de carne en la gloria del tacto
y la amistad para sentirnos tibios
pues desde los sillones
tapizados de codicia
la historia de cada uno
cada historia personal
parece un film confuso y boqueante
No entendemos de números
ecuaciones estadísticas proyecciones
más fácil fuera el látigo la horca
Rebaño el mundo
matadero





III


Bueno o malo
por un oscuro designio
almaceno lo cotidiano
en un depósito de insalvables carencias
Demasiado ambicioso
he repetido mil veces
y te lo he dicho amiga
mi esperanza cuando escribo versos
es su buena factura
Pero soy un amanuense
incapaz de encausar el manantial
Éste arrasa con la hoja blanca
Es mi escritura
pero también la de un cuerpo desconocido
y sin embargo necesito escribir bien
sentir los contrastes rítmicos
el color de las vocales engastadas
en las terrestres consonantes
Hablar de la perfección
sería hablar desde un afuera
Nosotros
modestamente
tratamos de orquestar la vida
enhebrando palabras
por el ojo de una aguja
con la íntima certeza
de que el viento barrerá
todo rastro del posible bordado

IV



El infinito sonoro
y nuestras incontables tribulaciones
tejen una malla cambiante
un caleidoscopio
donde los mismos materiales
se combinan inéditos
Todo se corresponde
en el magnificente reino de la Madre
Sonidos y colores
en la mesa del escriba
bajo la lámpara
en el silencio de la noche


V


Mi amigo
el gran poeta viejo
y la vejez en este caso como en tantos
es sabiduría
sin mucha convicción afirma
`` sobre los sentimientos se ha dicho todo
de manera insuperable´´
y es verdad de perogrullo
Pero me instalo a escribir
Y reescribo desde el vacío la pérdida el vacío
Hasta donde puedo resignifico
dispongo ordeno el mundo
El bisturí abre y corta
Hago un laboratorio de mis vísceras
Las expongo sobre el mármol
La herida es la boca del destino
Distante el bisturí sobre la mesa
Inservibles el hilo y la aguja
Recojo los órganos
Escribo el resto



TODO FUE NECESARIO


a Graciela Ester Zanini


V

Todo fue necesario
Ese atardecer casi de fuego
la polilla fugaz
el canto del rey del bosque
los caballos al galope en el amanecer frío
Los pasados años parecen un ramo de alegría
de aquella guardada en el rescoldo del dolor
Ahora todo baila hacia la noche
como si la noche fuera
el tibio paraíso umbilical



LEONARDO MARTINEZ


Leonardo Martínez, nació en Catamarca en 1937, donde realizó sus estudios primarios, secundarios y de música. Ya en la adolescencia completa su formación musical en la Escuela Superior de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Tucumán. Allí ejerce posteriormente la docencia en Audioperceptiva y piano. En 1980 regresa a Catamarca y se dedica a tareas rurales en su estancia de Tacana. En 1990 se radica en Buenos Aires donde reside. Ha sido publicado en revistas especializadas del país y del exterior. Es colaborador de diversos suplementos culturales. Su obra aparece en antologías latinoamericanas.

Tiene publicados los siguientes libros:

Tacana o los linajes del tiempo (1989) / Ojo de brasa (1991) / El señor de Autigasta (1994) / Asuntos de familia y otras imposturas (1997) / Rápido pasaje (1999) / Jaula viva (2004) / Estricta ceniza (2005) / Jardín volátil -antología- (2007).
Tiene en prensa: Las tierras naturales (2007)

lunes, septiembre 24, 2007

FERNANDO MOLLE



Para mí, escribir es, en principio, pensar en escribir. Hay un pensamiento que voy rumiando previo a la escritura, algo así como una premonición, aunque no tenga idea del asunto sobre el que tratará el poema. Vivo esta paradoja: no soy una persona “espontánea”, siempre estoy racionalizando y diseccionando lo que me pasa, soy un observador de mi vida. Precisamente, la poesía se me da como algo ajeno a mí, como una liberación de esa autovigilancia. Por otra parte, la necesidad continua (no sé si elegida) de cambiar radicalmente de libro a libro. Quemar las naves, arrancar de cero; no por principismo, ni por el fetichismo de la novedad o de la originalidad. Simplemente, se me da así: dejo de escribir, no se me ocurre nada. Y para volver, tengo que sentir de nuevo el choque frontal con la poesía, redescubrirla como algo desconocido de tan diferente. Esa es la respuesta que me doy cuando me pregunto por qué escribo tan poco, por qué a cada período productivo le sigue uno improductivo.

De esa obsesión por la improductividad nace mi último libro (Del libro, escrito después de cuatro años de sequía): la idea del deber escribir y, consecuentemente, del sentido de escribir. ¿Tengo que escribir un libro? ¿Y qué significa escribir? ¿Qué es la poesía hoy? ¿Cuándo un poema es bueno, cuándo no? ¿Algo que es “verdadero” en un poema, lo es en la vida? ¿Por qué escribimos, por qué hablamos? Eso, a un nivel más reflexivo: pero en verdad todo se generó a partir de la palabra libro, de todo lo que “hay” debajo de esa palabra. En fin, estos poemas fueron un intento de calmar la ansiedad que me generaban esas preguntas. Quería responder, y quería que esa respuesta se potencie por la forma: que entregue su verdad o su incertidumbre en la forma. En lo estilístico, quería sonar al conceptismo del Siglo de Oro. Me interesaba tomar ese modelo que me permitía hacer lo que nunca antes había intentado: la afirmación taxativa, la sentencia, la saturación metafórica, la conclusión, el uso de palabras metafísicas, “altas”. El resorte que lanzó los poemas fue un recurso impensado de tan conocido: el endecasílabo (y otros metros menos comunes, como el decasílabo). Esos metros escribieron por mí. Es decir, viví en carne propia la paradoja que muchos conocen: la restricción formal puede funcionar como un motor.
Rituales: si tengo, no me importan. Cualquier hora y lugar, bajo cualquier estímulo. Lo que cuenta es la necesidad, la disposición y el ritmo interno trabajando al mismo tiempo. Y el tiempo de trabajo: escribir es reescribir, continuamente. Un poema no se corrige: es algo que va tomando forma a lo largo de decenas de versiones hasta “quedar”. La compu por supuesto facilita y acelera ese proceso, pero también se puede hacer con un cuaderno y una birome. El texto puede descansar un poco, asentarse, pero no mucho tiempo porque sino se nos duerme y no hay manera de despertarlo.El “tema” del libro asoma cuando uno logra montarlo a un ritmo. El “tema” nunca es el previamente concebido. El tema soy yo mismo, una usina que va generando sentidos, imágenes. Siempre hay un ritmo. Las imágenes se van montando en esa música. Quién no lo sabe: un dictado que nos atraviesa, a la vez propio y ajeno (especialmente en la primera versión de un texto, que suele ser la más intensa). Y la experiencia, siempre. Un poema vibra si uno pone ahí experiencia, aunque no se trate de un texto realista o confesional. (Hay que poner experiencia aunque uno hable de los etruscos o de los marcianos). Resumiendo: el poema va abriendo un camino; escribo para enterarme adónde lleva.

Fernando Molle


POEMAS INÉDITOS DEL LIBRO "DEL LIBRO"


DE LA LECTURA DEL LIBRO

Libro es doble ojo que se inclina
para mirar a pique en mundo plano
vida que la vida no le alquila.
Libro es el lector, y si respira
se imprime a lo que lea continuado;
la página que sigue, nuevo día.
Libro es el contrato no leído:
cerrado, al otro libro no termina.

DE CÓMO REEMPLAZA AL QUE LO LEE
Minuto a su favor se cobra libro
en fijo plazo a página invertida;
postizo por un tiempo da su día,
y alumbra bajo techo en quien lo lea.
Sentado, quien se inclina a su aventura,
en rápido renglón consume y mira
su día y otro día que él reúne
en punto ciego, fecha que termina.
Leído cada día, menos hora;
vivida cada hora, menos vida.
DEL QUE LEE

¿Adónde lee? Renglón le borra
pensión, Lanús. Palabra exprime
cabeza puesta en suero a pulso lenta
(la gota en la gotera no se mira).
Renglón embolsa tiempo, borra día.
Cabeza sumergida no bucea
ni en barrio ni partido; letra imprime
ciudad sin propio dónde removida.

DEL QUE LEE Y NO COMPRENDE LO QUE LEE

Patina letra helada impenetrable
mirada doble tuerta del que palpa
palabra con muñón, y eso le aclara:
remota helada tierra es él, si ahoga
la chispa que a durmiente no revive,
y escarcha documenta su bobera.
No letra, mira mancha forastera;
de labio no se entera qué pronuncia,
y ordena cerrar página a la mano.

DE DONDE EL LIBRO ES

Barrio que se nombra, ¿dónde vive?

Barrio al barrio nunca está llegando:
calle caminada mapa estira,
nombre por su calle a propio nombre
mira y le consulta si empedrado
pisa frente a ochava que ha leído.

Barrio está volviendo si abre libro:
polo, que a su brújula domina,
niega la sortija a la vereda
que coteja plano cuando gira.

DEL LIBRO DE PARAGUAY

¿Agrega Paraguay a Paraguay el libro?
¿Palabra Paraguay país alude?
¿De libro sale Paraguay entero?
¿Dice Paraguay, si libro dice?
¿Habla Paraguay en libro dicho?
¿Libro Paraguay lo dijo?

Letra alude,
¿si hunde en tierra?
Dice tierra,
¿a letra acude?
Letra evoca,
¿tierra esconde?
¿País sabía lo que letra dice?
¿País en tierra letra esconde?
¿País en tierra sabe letra?
¿Palabra tierra ya sabía?

DE LA FIRMA
Brazo movió tren, nunca la idea
trasera de mover sonido imprime
con mancha de carbón sobre la vía.
Caldera, no cerebro, es antemano
(palabra da palabra, nadie escribe)
que firma en propio aval con su poema.
DEL LIBRO PARECIDO

Poema repetir, poeta arruina;
tipeo, si no imanta, molde oprime,
y a gran bostezo amarra su albedrío.
Palabra, ya que estaba, se empeora
si vuelve a oído el taco de vecina;
poeta dicho dice que es poeta,
leído ya leído es olvidado.
Poema retirado no quería
volver a trabajar; así castiga.
DEL APLAUDIDO
Aplauso para libro, que transgreda:
tapón serena voz, mordaza amarga.
Si cuña quiso abrir, cuando retumben
palmadas para insecto, lo vivido
bifurca de palabra, duerme fuera.
No cuña sonreída, vida quiso
dar vida sin ser dicha como libro.
DEL RITMO DEL POEMA

Ritmo es del poema su mensaje;
palabra, de palabra su primicia;
si canto pulsa letra, muestra vida,
y en pulso a su poeta verifica.

Nadie no respira si está vivo,
ni muere en un disfraz; poema juega
sólo a la verdad de su sonido
que en sístole y en diástole unifica
el pulso de la mano en su poema,
su ritmo en el latido del que lea
latir una palabra en su latido.

DE UNA MUJER POETA

Mujer no está sentada cuando escribe;
las cosas, a su letra, si respiran,
nacidos ojos abren, ya desnudas,
ajenas de su peso, distraídas
del cerco de la idea que liberan.
Mujer poeta loca no está loca:
es sola; cuando niña amada entienda
del pulso que en la idea no perciba,
al peso de lo vivo en tonelada
levante sin balanza que lo mida.

DEL POEMA Y SU BALANZA, SI COINCIDEN

Si “Frutas y Verduras” se pensara,
¿las “Frutas y Verduras” escribiera
poeta verdulero y vendería
palabra por su plomo machucada,
balanza que uva fragua por sandía?

Palabra nunca pesa si es pesada,
ni canta y es profunda tontería.

DEL QUE SE PRESENTA

Acople permanente: bienvenida
a libro en cuerpo dicho en su tablado.
Tres bancos de horizonte y una mesa
con nadie que sentado carraspea.

Perfomer sanjuanino va de entrada,
¿que verso multiplica? No ese día:
el cuerpo, a lo que dice, se le empaca,
palabra marcha en tierra, gesto vuela,
y el inca, ajusticiado: cada miembro
librado a simultánea autonomía
de brazos, lengua, piernas y palabras.

DJ bandeja vuelca y moja todo,
su rítmica en la otra se le enreda;
oyente pide baño, barra estudia,
tarima, precio, vaso, camarera,
y el techo y sus paredes determina.

Barbado y entrañable, quien presenta,
a sí mismo presenta, y a otro libro
que nunca vio poeta en su gatera.
Diez páginas de letras reducidas
diserta con beatas intenciones;
ventosidad vacila, grillo suena,
anteojos reacomoda, vaso inclina,
y un tedio planta en todos de bandera
por cinco o siete aplausos diferidos.

Poeta sale al fin, en plato fuerte
su pálido descargo tartamuda
y olvida su poema aunque lo diga:
cruje en la tarima su madera,
suena un discurrrir de lavatorios,
dogos polemizan en la acera.

Poema, porque urbano, calle alude,
asfaltos y neones tematiza:
el hormiguero humano en avenida,
abocinado ruido del concreto,
obreros enlatados en sus trenes,
anónimo edificio rasca cielo;
y quien lo ve leyendo ya revive
infancia en Chascomús, sus madrugadas,
al paso su tobiano a contraviento,
mateando en la alborada los mensuales,
el gusto mineral del jarro de agua
bombeado de la tierra apisonada;
el curso del Salado, pejerreyes,
boyita temblequea en su tacuara;
torcazas, benteveos, los naranjos,
el Indio, el Ñato, Tuco, Robertito;
un potro que relincha o estornuda
al pálido templar de la guitarra
secando la leñita del invierno.
DEL LIBRO CERRADO

Vida no bifurca, se unifica;
tapa cierra página y el ojo
toca el aire y ve lo que respira.
Fernando Molle

Fernando Molle nació en Buenos Aires en 1968. Publicó El despertador y el sordo (1995) y La revoltija (1999). Del libro, inédito, será publicado próximamente. Coordina talleres de escritura en el C. C. Rojas (UBA) y escribe sobre literatura en diferentes medios.

CHANTAL ENRIGHT (Selección de poemas por Rita Kratsman)




Escribo en cualquier lado, siempre que esté sola. En ese cualquier lado puedo volver amorosamente a esos otros lugares que fueron los que despertaron epifanías. Al decir de Deleuze, podemos estar en un solo lugar desterritorializado, es decir, en un solo lugar y en muchos a la vez, al igual que la palabra poética: una sola que nos habla de todo o, como decía Pizarnik, la poesía es el lugar donde todo es posible. Si hubiera que hablar de ritos, para escribir necesito leer, llevar (donde vaya) el libro compañero. El libro de los maestros en el sentido borgeano: “cada escritor elige sus precursores o sus maestros. ¿De dónde sale mi poesía? Tantas veces me lo pregunté, si creyera en la magia (y tal vez en alguna esquina quede el hada que me acompañó a los 7 años) diría que sí. No tengo definiciones, sí puedo decir que escribo como respiro, camino, palpito, grito, sufro, gozo, vivo: con el cuerpo. Tal vez por generación soy una enamorada del lápiz, de su olor, de su textura y su inscripción en la hoja blanca, lisa, que cambia su fisonomía en cada trazo. Sin descartar los aportes de la computadora, sobre todo para la corrección y el orden. La creación en mi caso comienza como manchas sobre una tela, luego tomo distancia (como el pintor), lo leo y descubro la palabra dominante que va a guiar al texto en aquello que yo quiero expresar. La despojo, la remarco como el color tratando que resalte y que no se pierda.

Alejo Carpentier: “El adjetivo cuando no da vida mata”.
Los recursos en mi escritura no los busco, se hacen concientes en el momento en que me leo. Como decía Picasso: “yo no busco, yo encuentro”.
Desde los quince años escribo pero soy muy lenta para publicar, no por perezosa sino por convicción: la escritura es un proceso de maduración que lleva su tiempo. Elegí la lengua española porque siempre me acompañaron sus voces en el recorrido de mi vida: Méjico, España, Argentina, mi abuela era argentina y mi marido casualmente lo es. Si bien no podría decir que es mi lengua materna, es mi lugar.
Objeto libro:
El libro es un todo, una obra de arte, un no lugar donde cabe cualquier expresión creativa por eso mi libro viene de la mano de los dibujos que no ilustran la historia sino que la enriquecen. Dentro de mis proyectos está la posibilidad de cantar, bailar o pintar mis poemas. Los maestros de poesía que conocí y conozco aportaron mucho a mi escritura poética y también los talleres. Siempre he vivido la poesía como los místicos. Muy raras veces los poemas nacen de una vez. Cada libro lo escribo con un tipo de cuaderno diferente. Nunca sé que va a pasar y me sorprende, es una búsqueda que encuentra su camino después de un tiempo, acto que asombra porque es difícil saber a dónde llega uno. El libro tiene que acompañarse de dibujos o grabados o sino sigue su camino con otras artes (artes plásticas, coreografía, etc...). Corrijo bastante, siempre es una ardua tarea de búsqueda de la palabra, del silencio necesario, de la distribución justa en el espacio: tal como un pentagrama y de allí nuevamente leer, escuchar, mirar y seguir hasta el toque final… que nunca es final.
Chantal Enright

POEMAS DEL LIBRO "SANGRE DEL TIEMPO" (selección: Rita Kratsman)

Danza envuelta de seda
la figura fugaz
aparición de otro tiempo
que se deshace en lenta miel
este olor donde todo
es otra vez y será
la elegancia sensual entre reflejos
un eterno sueño a tu pluma
se abandona

*

En cuclillas
se cayó
(otros dicen lo vi está en el jardín crepuscular
de tu cuadro)
en cuclillas
sin palabras
adentro de una película muda
sin palabras
para cubrir ese vacío

*

Dicen que faltó su adhesión al universo

*

El lienzo
un horizonte abierto
desnudez
papeles inconclusos
geometría de su paso

*

Atrás
atrás de cada pincelada
de lo que nunca existió
las cartas se ordenan
es el juego
sin que nadie falte

*

Apenas un pálpito
en el centro del vacío
tu tesoro
un destello

*

Se trata del relato: el naufragio en el ajenjo
ojos de sombra a orillas
de la laguna negra
lejos del centro
cerca del olvido

*

Pasos de nadie
geometría del paso
lo sabe la sombra
se abanica la luz

*

Se acordaba de las fúnebres rondas de los
niños pálidos de Georg Trakl y de la imagen
corrompida del hombre en sus siete cantos
de la muerte

CHANTAL ENRIGHT


Chantal Enright nació en París.Vivió en España, México y Argentina. Es egresada de la Sorbona y publicó con la editorial La Marca Rizoma en nocturno vuelo (edición bilingue, les cahiers bleus , 2002) con prólogo de Claude Couffon, presentado en la casa de América Latina de París y Niño huérfano en 2003 en la misma editorial cuya traducción al francés fue objeto de un segundo prólogo de Claude Couffon y de una hermosa presentación de Paulina Vinderman en la editorial La marca.
Rizoma en nocturno Vuelo tuvo una crítica de Carlos Barbarito.
Sangre del tiempo en la Editorial Vinciguerra, en 2007, prologado por la poeta Liliana Ponce. Es autora de dos obras inéditas y trabajó en la traducción de Voix d'Argentine, breve antología bilingüe de poetas argentinos.
Participó varias veces del ciclo de poesía "la Voz del Erizo" en el centro cultural Ricardo Rojas.

GERMÁN WEISSI


No tengo tanta disciplina para escribir, no suelo levantarme una hora mas temprano, ni desvelarme una noche entera, aunque en realidad depende la época del año.
Realizar actividades de Taller Literario me ayuda a producir y dedicarle un espacio todos los días a la escritura.

Primero escribo, a veces garabateo, en un anotador que llevo siempre encima, para no olvidarme de nada que después quiera retomar.
Siempre necesito volver a mi cuaderno de notas para leer, consultar, volver a escribir; tipear en la computadora es la última instancia como corrección.
Generalmente, me cuesta concentrarme en mi casa, trato de escribir estando fuera durante el día, y retomarlo a la noche, o recién al día siguiente.
Cuando voy viajando o caminando, o estoy con otra persona y es posible anotar en el cuaderno en ese mismo momento, lo hago; a veces tengo buena memoria, y lo retengo.
Es más complicado a la noche, si me voy a dormir con una idea dando vueltas en mi cabeza, tengo que saltar de la cama y anotarla, aunque sea con la peor letra y sin luz, porque no confío que a la mañana siguiente me la acuerde.
Tomo como cimiento una persona, una situación, una ciudad, un sentimiento, como principio y raíz, me tomo a mi mismo para una escritura autorreferencial por momentos, y lo más opuesta por otros.
Cuando algo de lo que escribo me remite a otro libro o autor, lo consulto, me gusta ver por qué me acordé de eso, qué me disparó. Me gusta además investigar los temas de los cuales escribo para compartir una perspectiva o alejarme completamente. A medida que voy escribiendo hago notas que no forman parte del texto en sí, pero son disparadores personales.
Todo lo que escribo lo dejo descansar, no tengo ansiedad por terminarlo. Escribir es un impulso, y prefiero escribir de a poco, inclusive cuando lo doy por terminado, solo lo doy por terminado ese día. Me gusta volver sobre lo que escribí, releerlo, darlo un poco vuelta, probar diferentes formas, eso solo puedo hacerlo habiéndome alejado un día del texto, y volverlo a retomar más tarde, cuando no esté tan fresco. Necesito olvidarme un poco de lo que escribí para retomarlo más objetivamente y ver diferentes posibilidades en lo que respecta a la lectura y corrección. Corregir me acerca más a lo que escribo, o termina separándome de lo que quería. No puedo simplemente escribir y después cerrar los ojos y decir que TERMINÉ!, el impulso de escribir es habitual y automático, pero después la tarea de corrección es más amplia y me lleva varias lecturas y versiones. Al corregir puedo volver a hondear en lo que escribo, decidir inclusive si días más tarde mantiene mi deseo original, o si devino en algo totalmente nuevo, para trabajar con varios textos en simultáneo.
Desde siempre, leí mas poesía de la que escribí, mi producción no es tan amplia. Por épocas mi escritura y corrección tal vez no sean tan exhaustivas, pero la lectura si lo es, y la publicación de poesía es mi pasión. Edito la distribución gratuita de poesía Color Pastel, se ha editado el trabajo de casi 60 autores y distribuido en mas de 15 países del mundo, con traducciones a 5 idiomas.
Mi vínculo con la poesía es vital. A veces me falta constancia para producir, por eso la actividad de Taller de escritura y lectura es un motor muy importante. Mi actividad como editor de Color Pastel es un trabajo de todos los días para difundir autores argentinos masivamente. Tenemos una red de distribuidores, co-editores, colegas que nos ayudan a que Color Pastel edite y reedite su material todo el tiempo.
German Weissi
POEMAS DEL LIBRO INÉDITO "COSAS QUE PLANEAMOS JUNTOS"
1.
Me dejás pasar
me leés tus poemas
vemos fotos
posibles portadas para tu nuevo libro,
y alrededor
también está lleno de fotos de tu chica:
vos a ella nunca vas a dejarla.

Después
una lectura de poesía
leés ese poema
ESPANTOSO
que no leés nunca:
“sólo me queda ella”
No, no lo leés nunca
PERO ESCRITO ESTÁ.

2.
Sangre en la vereda
todo puede ser
pibe flores caga a palos a otro pibe flores
el desencadenante puede ser
alguna minita muy stone
o algún chetito
que se perdió en la plaza
el llanto de un perro
o no sé qué animal
lo estaba pisando
un auto
gritos y chicos corriendo
vendrían de robar
algún kiosco
más gritos
y otro llanto
mataban a una travesti
a unas cuadras
de la calle atrás del Hospital
todos
en el momento y lugar equivocados
y yo también
bajándome de tu auto
a las 5 de la mañana
hoy ni siquiera
subís a mi cuarto
a deshacer la cama.
3.
Planeamos un viaje
pero sin destino
sólo hoteles
media pensión
(invitás vos)
y cámara de fotos
(la tuya)
con pilas recargables.
No puedo olvidarme
los cuadernos
los lapicitos de colores
y una birome para vos
las ganas siempre están.
¿Y si
ni vos ni yo
fuimos alguna vez
al taller de Karina
para escribir?

Yo no puedo elegir
ningún lugar
soy malo eligiendo
y ya estuviste en todos lados:
me amenazás
donde yo atine
a elegir
vas a hacer
que nieve
de nuevo
el teléfono tiene tono
pero vos no llamás.
yo vuelvo
a querer viajar

Yo sólo
busco
algo
chiquito
de amor
debajo de tu corteza.

4.
Para vos
es fácil
dejar las cosas
increíblemente
no te sentís atado
a nada
a nadie
ni en deuda
con apuro
dejaste
tu carrera
tus amigos
EGOÍSTA
me dejaste a mí

Por tu culpa
yo quiero
acostarme con muchos otros
con tu mismo nombre.

5.
Tarde con vos:
descomponemos
la palabra
malherido

Por qué malherido
si bienherido
no existe?
A nadie se bienhiere

Por ejemplo:

Me decís
que nadie
te lastima
mejor que yo
y aun así
eso no te deja
bienherido

Y también es una tarde
con vos
asquearse en el humo
de tus Parliament:

ni beso
ni humo
se tragan,
todos tus besos
salen con humo.

5.
LA ALMA
decís
ES EL ALMA
te corrijo
no entendés
por qué
el alma
male
y las almas
female
So
male singular
always
turns into
female plural,
right?
NO.
Demasiada explicación
¿Acaso
es esta
una regla
que me olvidé de darte?
¿Cuántas reglas tiene
este español
degenerado?
Vos y yo
tenemos otras reglas:
no nos vemos
2 viernes seguidos
salimos a bailar
1 vez al mes
no hablamos
de nosotros
si estamos en clase
Nada de esto cumplimos
Yo quiero imponer
exclusividad
y frenesí
quiero saber dónde
dormiste anoche
Nunca
vas ampararme
viste que
JAMÁS
vas a aprender español.
6.
Última noche
te vas de recorrida por las provincias
prometés
que vas a traerme alfajores
no hay consuelo
yo quiero irme con vos.
Otra vez
no soporto escuchar
amás Tilcara
te gustaría ser profesor allá
las plazas en Buenos Aires no son seguras
y las noches tienen poquisísimas estrellas
¿Y a mí dónde me ubicás?
DORMITE
no me duermo nada
HACÉ LO QUE QUIERAS
siempre
hago lo que quiero
¿no sabés?
Vos también
hacés lo que querés
cada día
como ahora
nos mandás a dormir
me raspás con la espalda
PARA NOSOTROS
DIOS NO EXISTE
no
Dios no existe
para mí
2 de la mañana
parece mas tarde
la cama
se parte
de frío
yo sueño que me explotan en un subte
vos ni te movés
los dos
sabemos
cuánto
te defraudo
yo
ya
no cierro
los ojos
mas.
7.
De Hipólito Irigoyen al 2400
pleno Once
cruzo Rivadavia
no me doy cuenta
quién es travesti y quién no
en Once nadie tiene cejas
el amarillo se impuso
una rubia con tacos
rosa pochoclo
se cae
cruzando Paso
Sabrina Rojas tiene una marquesina inmensa
en un local de bombachas
qué meritosa
la diosa del Once
del superpancho
con extra salsa
¿Y si te llevo tela
para un gran sillón?
Ya sé, encontré tu ventana
al lado de Ticoral
(voy a subir con papel picado)
nadie más en Once escucha Depeche Mode.

8.
Hace calor insoportable
insistís
en dormir sobre la tierra
no quiero ni tocarla
En un instante
se te pone la piel roja
te queda simpática
vos tan blanco
con pelo dorado
un Rainbow Bright juguetón
pegajoso de tierra
-Mojada
-Qué asco
-De rocío
-Es meo
El sol tan fuerte
sol de mierda
tierra de mierda
ahora empiezo a reírme de todo
¿Te das cuenta?
Todo conmigo es malestar.

9.
Me desparramo sobre vos
como una rana en el agua
duermo sobre tus rodillas
al rato te empiezan a doler
sigo durmiendo igual
A mí no me importa nada, ¿no?
me tirás para el costado
Lo que duerme al lado tuyo
centellea
lanza espuma, escupe pelos
querés echarlo de la cama
no te hace feliz
no se entera sin prendés la tele
vas a la cocina o salís del depto
Pensás que me acuesto con vos
porque es cómodo
usarte de colchoneta
porque vivís a 5 cuadras de mi trabajo
y desde mi casa es más de 1 hora de viaje
Hoy cumplimos algún mes de novios
podemos decirnoslo todo:
si querés
pasamos los próximos 65 años juntos
pero yo quiero morirme con otro.

10..
Cosas que planeamos juntos:
Viajar a París
Rastrear a Cristina Peri Rossi
Publicar un libro -el mío-
Traducir tus poemas
Fundar un fanzine gratuito de poesía -llevarlo por el mundo-
Enamorarnos
de vos y de mí
de otro
del mismo
Cruzar las vías con la barrera baja.
11.
Yéndonos
se detuvo tu auto
¿ves?
¿para qué irnos?
manejaste
300 km o más
no pude manejar
mi pis
te detuviste siempre
Compramos
naranjas y jazmines
en la ruta
mirá a tus vecinos
llegando recién
traen naranjas y jazmines
Mientras preparás la comida me quedo acostado
te cortás picando cebolla y te paso la lengua
vos acumulás platos sucios yo hago las camas
y cuando cantás Ismael Serrano pruebo la salsa
después te paso la lengua te paso la lengua te paso la lengua
Y almorzamos
de todos los risottos decís lo mismo:
este es el mejor
yo le puse la cantidad exacta de polvito Tang
al agua escarchada
Dormís siesta
limpio la pileta
leo, escribo, te espero
Te espero
Te agarra un ataque
de colesterol
armás las cosas
dividís
las naranjas y los jazmines
Solo un día y medio
y ya querés irte.
12.
No querés comer
en esta mesa
porque estoy yo
la hamburguesa me tiembla
en una mano
mirás la tele
ojos desquiciados
se te inflan y desinflan
como los de un sapo
fumando
mirás las tele para no mirarme a mí
vos nunca la mirás
la tele ni siquiera está prendida
Acostados
rendidos
las paredes del cuarto
son asquerosas
de grasa
de hamburguesa
la vecina de al lado
hace un ruido insoportable
como una canilla
o un bidet
a la altura de tu cabeza
y la mía
te ponés a gritarle
la putrefacción no alcanza
cuelga un hilito de nervio
de tu boca
querés cortarle la luz
que se limpie el culo
a oscuras
que se deje de limpiar el culo
¿cómo se le corta el agua
a alguien?
vas a dormir al revés
apagás la luz
Necesito aire fresco
soy una serpiente
saco algo de tejido
fuera de la cama
vos te levantás del todo
enciendo la luz
enciendo un cigarrillo
y me lo apago en la lengua.

13..
Queríamos ser
freaks de algún circo
padres
de un elefante
yo no quería
a tu perra sarnosa
me aburrían
tus ojos nobles
de principito
Hoy alguien más
elije las verduras
y cocina con vos
juega, acaricia a la perra
y duerme en tu cama
Yo le extirparía
a esa perra
tu corazón enfermo
lleno de cosas mías
para diseminarlas
estrellarlas contra el cielo
como un perfumero-bomba.

14.
Los edificios se caen
en la cabeza de uno
y a mí se me caen
y pierden más cosas
Mando e-mails a mis amigas
las que vieron fotos tuyas
o escucharon alguna canción
les cuento
que Madrid es genial
aunque llueva mucho
llena de librerías
llena de travestis
y gente arrastrando sus valijas por la calle
No les cuento
las cosas horribles que me decís
y hacés.

15.
Enchastro tu nombre de principito alemán
con apellido indestructible
lleno de kkk zzz chchch
aventurero y artista
Encajo besos y caricias
lo fuerzo todo
trucho y choto
amor que falla
Altero la fantasía
los viajes juntos
desmido la velocidad: quiero matarnos.
16.
Vida de aeropuertos
me lo hiciste
vos a mí
y ahora te lo hago
yo a vos
Desde Londres
leo tus poemas
y mis traducciones por la mitad
me despido
lo tiro todo al río
o se lo come
algún cuervo de las torres
Subo el cierre del viento
quiero darme por muerta
como una Elizabeth I
regresar de golpe
en cualquier milenio
a incendiar plazas.

17.
Ahora sale el sol
creo que se me calientan un poquito las orejas
pero estoy equivocado
a la derecha ese sol que no sirve para nada
y a la izquierda mucho más frío
Si Papá estuviera vivo se moriría de tristeza
con el teléfono en la mano por mi culpa
Enfrente del castillo
de cabezas cortadas y tartas envenenadas
no tengo mucho más para sentir
Rasco las paredes de la torre con los dientes
estrello la nariz
escarbo y froto
con los dedos y toda la cara
quiero llevarme algo
de sangre seca
A nadie le conmueve lo que hago
se sorprenden y comentan entre desconocidos
pero nadie se conmueve
la gente almuerza en las plazas
descansa de la oficina o de atender turistas
leen alguna revista:
una ex Spice Girl tuvo una bebé y de segundo nombre la llamó
Madonna.

18.
Mis primos, tíos, cuñados
amigos de la familia
todos reunidos
disfrutando del nuevo mundial
muy eufóricos
Hoy, Argentina-Holanda
y lo que se viene
Argentina-México
y tantos partidos más
le agradecen a Dios
Papá murió y falta él entre ellos
en este mundial exagerado:
risas, peleas, abrazos y cerveza con picada
No formo parte de esta fiesta
pero igual me entero de todo
Papá muy honrado celebraría en grande
que Alemania le ganó a Argentina
pero lamentaría tanto
que Argentina se quedó fuera de la semifinal
Tantos jugadores para aprenderse los nombres
sexys estrellas multimillonarios
modelos de canzoncillos apretados
Ya empiezo a hablar como Papá:
el fútbol está en decadencia.
19.
Mamá dice que la gente no se muere de tristeza
que Papá no se murió de tristeza
Vendimos nuestra casa
la de toda la vida
regalamos muebles y adornos
nos quedamos no sé cuántas fotos
de la familia, de fiestas y vacaciones
Nos guardamos toda la ropa de Papá
les queda piel
para vestirme algún día
un casamiento
o entrevista de trabajo muy importante
Me cansé de las estrellas y del cielo
de ver llover con sol
no hay dónde recuperar a Papá
No es verdad que la gente que uno quiere
se muere
y sigue acompañándonos
La gente que uno quiere se muere
y ya no sirve para nada.

German Weissi


German Weissi (Buenos Aires, 1984). Traductor Literario en Lengua Inglesa y editor de Color Pastel, una distribución gratuita de poesía, editada en Buenos Aires, se distribuye masivamente en más de quince provincias argentinas, y el exterior, con traducciones en cuatro idiomas. En Diciembre 2007, se cumplirán 60 números editados y reeditados constantemente.
Publicó el libro de poesía Desesperadamente (editorial PeAZeta/2003), y las plaquetas 1986 (CP poesía/2004 – junto a la artista plástica L. Fernandez), con Hernán (ediciones Proveedora de Droga/2005) y Yudoka (Siempre de Viaje, 2006)
Tiene en preparación la edición de su segundo libro de poesía, Cosas que planeamos juntos.
Publicó dos plaquetas artesanales con traducciones al Inglés, Desperately (2006) y Judoka (2007) traducciones a cargo de Marisa Cancellaro, Costanza Miño, Ivana Gamarnik y Germán Weissi.