sábado, enero 06, 2007

RICARDO DANIEL PIÑA


Hace aproximadamente siete años que escribo por las mañanas, desde las 9 de la mañana hasta las 11 o 12. Luego de ir a correr y hacer algunos ejercicios físicos. Llego a mi casa, escribo, luego me baño. Voy tomando unos mates y me rajo a la casa de la señora Eloísa, la cartonera, a hacer libros. Y atender gente que quiere comprar literatura latinoamericana o argentina. Que trae sus textos para publicar y quieren conversar y quieren opiniones. Esto lo hago todos los días, salvo que alguna lesión no me deje.
No me gusta escribir sobre un papel cualquiera, ni de noche, ni tomando vino, ni estimulándome de alguna forma, sentado en un bar, ni llorando por algún drama o porque me dejó mi novia o porque me engañó o mi amigo me estafó. No quiero ser Tom Waits en los ochenta con Blue Valentine o Foreing Affairs. Trato de no vincular, en lo posible, el sufrimiento "físico" a la poesía. Para eso está el psicoanálisis. Es cambiar los discursos y los destinatarios de esos discursos. No quiero hacerlo. Me resulta más placentero escribir de mañana, en mi casa, con luz y con las endorfinas a mil por el cuerpo. No me gusta el poeta que sufre y que "usa" la poesía como bandera.
Hay otras formas de hacer banderas.
No ignoro que haya sufrimiento y miseria en el mundo, no soy un bobito que vive en un tubo de papel higiénico, pero es imperioso organizarse para manifestar. Y cortarla con el lamento individual. Atendamos a que estamos frente a tácticas discursivas diferentes. Unas son para el "encuadre" psicoanalítico (insisto), otras son para salir a la calle organizados en gremios, partidos políticos, sindicatos, ciudadanos comunes bajo una consigna, etc. Y otra "forma" es la poesía. No debemos confundir a la gente. En este siglo XXI las formas discursivas pueden convivir, deben convivir. Y de hecho lo hacen en la poesía contemporánea. Pero no podemos "empastar" en la idiotez a la gente con sentimientos confusos. La poesía debe ser denuncia, no lamento. La poesía no debe servir para sostener formas ya perimidas, cuestionadas, obsoletas. No a los poetas oficiales. Esos que no cuestionan al sistema perverso. Poesía es una forma de resistencia. Empecé un oficio cuando comencé a sentarme frente a la pc y a provocarme con lecturas o con música de Bill Frisell, David Fuczinsky, Cocteau Twins, King Crimson, Spinetta, bla, bla. Bla. Hice experimentos con programas radiales de política y actualidad (a esa hora de la mañana). Suelo investigar en autores no poetas. En manuales de filosofía, de historia, de economía, de geografía, de botánica, de geología, de paleontología, etc. Uso muchísimo el diccionario. Me siento obligado a saber los distintos significados de las cosas. Prefiero el silencio en el acto de escritura. Y es fundamental la evocación. Confío en mi inconsciente. Trabajo todo el tiempo con él y sé por qué hago lo que hago. Abordo un tema para el texto, pero muchas veces, con otra idea dándome vueltas por la cabeza. La conservo dentro de mí hasta que sale y se "cae" adentro del poema y se va acomodando. No dejo de asombrarme cómo mi inconsciente actúa todo el tiempo de tamiz. (Retiene lo que no sirve al poema y deja pasar por entre sus rejas los elementos de algún tema análogo que va a resolverse en el transcurso del poema o en el final.) Escribo en mi cabeza. Veo algo que me dice algo, y construyo con palabras "eso" que se manifiesta frente a mí. No me hace falta el papel y el lápiz. Luego evoco ese momento y vienen a mi monitor samsung (recontra súper viejo – casi un fósil tecnológico...) las mismas palabras. Aquellas que fui tallando en la tabla rasa de mi memoria. Y que se deshacen con las imágenes de ese día...y se mezclan. Adorablemente. Volver a vivir todo eso.La corrección es fundamental.
El poema tiene un veinte por ciento de creación y un ochenta por ciento de correcciones y trabajo. Lo que llamo, la puesta a punto. Es como un auto que está por salir a competencia. Es muy cómodo corregir en el Word. Uno puede subir y bajar todo el tiempo, cortar y pegar... Hasta se pueden elegir sinónimos. Y todo eso, gracias a la tecnología... Es importante saber cuando termina la corrección. De ahí en más, el poema no se toca más y se asienta. Se deja sedimentar. Las impurezas van al fondo. Y rápidamente se lo mira, a vuelo de pájaro, para algunos toquecitos simples... comas, puntos, saltos de versos, cosas como sinónimos o antónimos. Ahí llega lo que yo llamo: cuarentena. Nada de publicarlo en ningún lado, ni cosa parecida. Como darlo a conocer a algún amigo, a una amada. Nada. No lo dejo para luego corregirlo. Le doy masa hasta el final. Hasta que no termina no paro. Si sangra, pues que se lo banque, coño! No lo dejo para después. No puedo. Y si a veces lo hago, es un poema condenado al olvido. Al poema lo obligo porque sé que puedo y porque depende de mí. A otras cosas no las puedo obligar, porque la mayoría de las veces no dependen de mí... (Sic.) El poema no es una frase linda o inteligente. Ni muchas frases lindas o inteligentes. Veo que de muchos poetas, uno puede tomar versos reveladores, bellos, increíbles. No puedo hacer eso. En mi poesía, cada verso cumple su función, por mínima que parezca. Es la parte viva, necesaria e indivisible. Es un brazo o un hígado que forma parte de ese cuerpo animal, que es el poema. Yo apunto a que casi todo lo que hago en poesía, se comporte como un caleidoscopio o un organismo vivo, una idea. Que todas esas partes sueltas se unan en el final o no, para dar una idea o una imagen. Un instante. Ah!, introduzcamos en este planteo, por fin, la idea de trabajo en el poema. Ya es hora. Observación: Todas estas precisiones las doy como si fuese un semiólogo o algo así como un lingüista, pero nunca las tengo antes de escribir. Mi vinculación con la poesía me resulta dificultosa de explicar. No tengo ganas de amasijarme la cabeza. No tengo ganas de hacer el esfuerzo. Todo lo que pude brindar, a lo largo de este "cuestionario", fueron pequeños lineamientos que cuentan algo. Tengo muchísimas cosas en mi cabeza, que no tengo ni idea cómo decirlas. (En la bienal de S. Pablo, me descubrí pintando y componiendo artesanías...! Lenguajes totalmente nuevos.) No estoy hecho para decir cómo construyo algo que forma parte de mis funciones vitales. La sangre me circula por el cuerpo pero no estoy pensando qué pasa con eso... Pasa y punto. A lo mejor, investigo luego... Pero sí, me siento preparado para guiar (clínicamente) al poeta. Guiarlo con mi experiencia, sin educar (...formar es reprimir...), por el camino de su propio ritmo de imágenes. Siempre que esté la experiencia con el poema. (Todas las personas pueden crear mediante una disciplina. La pintura, la actuación, la escultura, el diseño, etc. Pero no todos conocen el camino de la poesía. Yo lo muestro con mi trabajo.)
Celebro esta palabra: Trabajo.

RICARDO DANIEL PIÑA


POEMAS



Banderita de mi patria,
blanca y celeste en los mástiles del colegio.
Celeste y blanca en los mástiles del mar.


Señora Subdirectora de la Escuela nro. 69
" Capitán Crisólogo Hermenegildo Comesaña".
El sesenta y nueve es la mayor deliciosa coincidencia cósmica,
entre los seres de sexos análogos. Que buscan completarse.
Y no es casualidad que el ser humano haya imaginado;
en su afán de recrear el intercambio simultáneo de los sabores y las texturas,
las dimensiones, las temperaturas y las intensidades de los actos previos;
la disciplina que va superando la mayor satisfación del goce
a medida que evoluciona la perfección del frenesí en el otro.
Me dirijo a usted, señora subdirectora,
amparado en la más adecuada ceremonia que me sea posible
para decirle que al fin,
dentro de ésta noche porteña arrabalera. Húmeda y cálida como un pez de metal,
el objeto de todo es hacerle saber que nuestra forma de amor
no es sólo
estar para
durar como embalsamados en el sarcófago del país
acompañándonos en el pesar y en el tiempo
que intercalamos
con hijos y con poesía,
caprichosamente,
deliberadamente como maniátcos.
Llevamos el brillo vertiginoso del silencio y el deseo como un submarino amarillo.
Y al ver los números pensé y me vi obligado a reflexionar en las formas.
Y me dije, que mientras que las patitas del seis están para arriba,
la cabecita está para abajo.
Y el nueve es al revés. Y se perciben de frente.
La cabeza hacia lo alto y las piernas de caricatura como palitos extendidos
hacia el otro extremo.
Cavidades y extensiones en el seis y el nueve.
Qué almacena el número en su circunferencia, su óvalo, su redondel...?
Un alma salvaje saliente atrapada por una línea que la abraza?
La sed y la desdicha de los números recalentados por el sentido?
Erotismo.
Quién te disparará el sentido en los segmentos de esos mismos números...?
Este instituto privado incorporado a la enseñanza oficial
por el que usted es empleada del estado
y por el cual descuentan el once por ciento para su jubilación mensual,
el sindicato de trabajadores de la educación
y la obra social (OSDE) de enseñanza primaria y secundaria,
depende de la zona erógena del Ministerio de Educación
de la Provincia de Buenos Aires.
Y en su defecto, depende de la fricción de los cuerpos del Señor gobernador
de la Provincia Sigfrido Hermenegildo Francisco Solá.
(Con algún otro cuerpo o consigo mismo o con algo o con alguna cosa.
Una idea. Una forma...Algo...).
Ahora, en éste preciso momento
el tiempo como una cerrada y desordenada bruma marina...
Apestosa como la harina de pescado que hacen en el puerto,
nos está corroyendo con la distancia de acercarnos en caricias
para despertarnos algunas mañanas con recuerdos de ambos
desatándonos de las piernas y de los brazos.
El sol, hoy agujerea la mañana.
Los barcos pesqueros del puerto. Los marineros en el puerto.
Cientos de trabajadores del pescado, en las ramblas del puerto. Agujerean la mañana.
Los guardapolvos de los fileteros. Los impermeables de los fileteros.
Los guardapolvos de los niños en el colegio. Todos agujerean la mañana.
La bandera blanca y celeste en el patio de la escuela.
La bandera celeste y blanca en los barcos pesqueros.
El saludo patrio de todas las mañanas.
Agujerean, por algún sentido, cada mañana.
Algo aparece y se deja ver en esos pedazos sin nada...
Su piel, señora, que es como un mar que se desmorona blanco rompiendo
como crema de afeitar Palmolive en cada ola.
Caricias que la devuelven a un horizonte.
Caricias
que la expulsan
hasta el horizonte.
Señora,
usted merece la tranquilidad que reina en su próximo jardín con higueras y nísperos
y flores de azhar en el frente de su casa de avenida Juan B. Justo.
Sus canes marrones y azules como dóciles bebés desdentados chupatetas,
jugando en el parque del fondo a esconderse y salir corriendo.
Ellos también merecen paz.
Esa que aparece sólo por intervalos.
Usted merece refugiarse y estremecerse en las columnas de luz.
altas como escaleras, o como rampas.
El sol que agujerea la mañana. Sigue.
El mar que agujerea la bandera de ceremonias. Sigue.
Cada mañana los hijos. Siguen.
Todo sigue. Con cada mañana
los perros. Siguen. Cada mañana pienso y me acuerdo
y repito que sigo pensando cómo
es el mar azul y frío cada mañana.
Cómo paro de agujerear mi soledad.
O mi corazón.


Miércoles 11 de octubre de 2006
Buenosayres miserable
A Vivien Kogut (Río de Janeiro, 1969.) Durante la noche. Ed. Siesta 2006.

...


Es un día insólito.
Aunque siga siendo común,
vulgar
y radiante.



Mosca,
hoy tu gloria
descansa
almacenando las infecciones
en otra pared
despintada
de graffitis.
Sucia y meada por los perros.
Los sufrimientos existen y también se acaban.
Y vuelven a circular.
Y vuelven a terminarse en la oscuridad de las palabras
que use
para explicarle a ella
que aunque soy un poco obsesivo e insoportable
quiero que se quede cerca.


Y no enterarme a los cinco meses de perderle el rastro
que estuvo enferma de cáncer.
Que la operaron y le sacaron los ovarios.


Bastaba
juntarnos a comer
papas fritas y a tomar coca cola
sentados en el piso
y apoyados en el paredón con mis amigos,
para que los alimentos
se convirtieran en ofrendas
y una vez apoyados en el calor fulminante
que nos clavaba a la pared sucia,
éramos como la mismísima deuda alimentaria
suspendida.
Todos nosotros
parecemos
seres humanos.
Quisiéramos morirnos de aburrimiento.
Pero nos consumimos en consideraciones
acerca de la muerte,
el hambre,
la miseria,
el magnetismo de los polos, etc.
&

&
Ella
ya no tiene
el tiempo que tenía antes
para pasar por nuestra vereda.
Está haciendo quimioterapia en el hospital del barrio.
Me dijo que está gorda.
Le miro el cuerpo, como lo hice antes, miles de veces.
Tiene la cabeza rapada
como Ornella Mutti en "La ragazza di Trieste",
el culo hermoso
con la forma suave y protectora
de la redondez.
Tetas grandes
que me llenarían de nutrientes a mí,
a mis hijos
y a los hijos de mis hijos.
Y está más bella y solitaria que nunca.



Me quedo en silencio.
Y la miro
desde adentro
del movimiento suave,
exquisito y natural
de la gravedad.



Lunes 30 de enero de 2006.
Buenosayres Miserable.
A Mónica.

Constitución - Mar del Plata.
Mar del Plata - Miramar.




Finales de marzo
en la provincia de Buenos Aires.
El sol es anaranjado y rojo.
Las cinco de la tarde.
En el frío.
En el viento helado.
Esta ventanilla de tren, me deja unos cuantos verdes diferentes que se retuercen en el vidrio, y que nunca existieron antes. Hasta hoy.
Verdes dibujados.
Pintados con témpera, con oleo o con látex.
Ocres de pastos secos,
y otra vez más verdes,
verdes y amarillos, otros verdes, más verdes aceitunados,
pastos secos,
hacienda marrón con algo de blanco (hereford),
hacienda negra,
toda negra (aberdeen angus).
Algunos árboles alrededor de una casa.
Algún casco de estancia, allá lejos.
Toda la escena se repite una y otra vez a lo largo de horas.
Buenos Aires es un desierto verde.
En ésta tierra baldía debe vivir alguien...
La magnitud de la distancia me rebela la insignificancia del ser humano.
El gaucho, era esto.
Martín Fierro era esto. Alsina, el Fausto de Estanislao del Campo, Echeverría y Sarmiento, Don Julio Argentino y las campañas al desierto, eran esto.
El guarda al marcar mi boleto me dice:
"Este pasaje es para el día de mañana, 25 de marzo.... pero no importa, ahora cuando abra el vagón comedor, espere ahí que en Chascomús hay gente que baja y se puede sentar en algún lugar. No pasa nada. No se preocupe..."
Una señora que estaba escuchando, se disculpa y se dirige a mí:
"Yo, bajo en Chascomús. Recuerde que acá tiene un lugar."
Y hacienda marrón,
hacienda negra,
hacienda negra,
hacienda marrón,
hacienda negra,
hacienda marrón.
Hacienda marrón. Caballos bien matungos. Algunas ovejas. Perros como lombrices.
Después de un par de horas paramos en un pueblo.
Chascomús.
Después paramos en otro, ya estaba oscuro y hacía mucho frío.
Después otro.
Buenos Aires es una llanura insoportable.
Plana, lisa,
insulsa,
aburrida,
monótona.
Grandes extensiones de agua estancada.


Chajáes.
Teros.
Patos.
Verdes y ocres de pasto seco, y más verdes, verdes y amarillos, y otros verdes,
y más verdes, pasto seco y una hilera de postes que transportan cables de teléfono
o luz eléctrica.
Entiendo todo, ahora. O casi todo...
Por qué somos tan obsesivos y paranoicos.
Aburridos.
Insufribles.
Ahora entiendo el por qué...
Al gran pueblo bonaerense de las planicies: p s i c o t e r a p i a s , ya!
El tren sigue la línea de los cables.
Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde.
El tren se va apartando de las líneas de los cables.
Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde. Celeste y verde.
Nubes.
Esto es nuestro paisaje. Esto es el alfabeto del bonaerense.
Nada de todo eso es silencio.
Es movimiento. Nada más que arrullo de tren.
Arrullo del cielo.
Es una cuna gigante.
Con golpes metálicos que repercuten en el cuerpo.
No alcanzan para dejarte sordo pero son potentes. Todo se mueve.
No es suficiente para ser una metralla, pero son golpes constantes.
En el vagón comedor me fumo un cigarrillo. Dos. Tres.
Miro por la ventana.
Tomo té.
(Voy con poca plata y quiero hacerla durar. El té es barato y tengo que vivir
cuando llegue a Mardel.)
El café es peor que el ácido sulfúrico, recalentado por vigésimo cuarta vez.
(Como los jugos de Alien, "el octavo pasajero". Es fluído que desintegra lo que toca...).
Ese café, va a traspasarme el esófago, el estómago, los intestinos,
seguirá con la silla de madera (antes va a derretirme los cachetes del culo)
el piso de metal del tren, la tierra de la Provincia de Buenos Aires.
llegará a China luego de dos días y algunas horas...
y la fuerza de gravedad lo va a mandar de vuelta hasta Buenos Aires.
Y así, ida y vuelta, hasta que los científicos de la NASA descubran cómo neutralizarlo.
Va quedar un conducto como los que se ven en esos recipientes de vidrio
donde estudian a las lombrices de tierra y sus inteligencias naturales...
El sol es rojo por el costado derecho del vagón.
Unos pibes, que no deben tener más de quince años,
toman cervezas, fuman, hablan a los gritos y juegan con una moneda sobre la mesa
que tiene un borde de metal (para que los ojbetos hagan tope y no se caigan).
Son cuatro.
Un señor solo, fuma y escribe. En algo así como una agenda, cosas que deben ser
de trabajo. Esa es una tarea muy habitual en los viajantes de comercio.
De vez en cuando pasa algún pasajero bamboleándose de un lado a otro.
Los mozos siempre mantienen el equilibrio.
Y transportan cosas en la bandeja... Y cargan platos con pocillos.

Comidas no veo.
Tal vez sea por la hora o por la proximidad con el punto de llegada.
Estamos cerca. A minutos, solamente.
Gustavo va estar esperándome en la estación con Estela y Florencia.
Vamos a comprar empanadas de roquefort y apio, de carne cortada a cuchillo,
ananá y jamón, dulce de leche y queso, ricota y nueces.
Acompañado por un Colón tinto.
Luego tomaremos helado. Y mientras, vamos a ver una película de ciencia ficción
en el cable. Estela y yo, después de comer y tomar café, vamos a fumar.
Y todos vamos a estar muy silenciosos y respetuosos de los silencios del otro.
Los Delfante tienen códigos en el trato entre ellos que me sorprenden siempre.
Bueno, cada vez que estoy con ellos. (Dos o tres veces por año. Cada vez es más frecuente.)
Flor se va a ir dormir. Mañana es sábado. No va al colegio y descanza hasta tarde.
Estela me va mostrar lo que está pintando.
En ningún momento, nadie va a hablar de Jimena.
Igualmente, me va a parecer que ya ni hablan de Jime.
(Ya se les hizo un cayo en el alma. Ya la lloraron lo suficiente.) Va a estar tan presente que voy a sentir que salteamos algo. Todo el tiempo.
La casa me va a parecer bellésima, como siempre. Vaya en verano o en invierno.
Estela decora todo y tiene un gusto muy cálido y suave.
Ella restaura muebles de estilo.
Mañana me levanto temprano, voy a ir con Gustavo al local y luego me lleva hasta el centro. A la librería "Alejandría". Me encuentro con Laurita en el café. Llevo libros para vender. Voy a cerrar el tema de la feria del libro. Pasajes y estadías para mí y mis compañeros. Al día siguiente me voy a ir a Miramar, en micro.
Quedan 47 km.
Salimos de la ciudad hasta la ruta que bordea toda la costa.
Acantilados y el mar en invierno.
La belleza es única...
Aplasta los sentidos... Con los ocres. Y los Verdes.
Aceitunados. Amarillos. Marrones.
Otros verdes de los matorrales achaparrados,
el paisaje de kilómetros
y kilómetros de acantilados.
Hay una espuma blanca.
Desde el mar vuela, dibuja formas familiares en su caída
a la ruta.

Domingo 27 y lunes 28 de agosto de 2006
Buenosayres Miserable.


...


Punto 1 - Crespo, Cruz, Tevez.
Messi, Aimar, Riquelme, Palacio.
Esta es una aplanadora ofensiva de exquisitez y alegría.
Qué selección tiene un ataque tan poderoso...?

No nos van a dejar llegar a tiempo
para colocarnos en la felicidad del debut
frente a Costa de Marfil del 9 de junio.
El periodismo nos previene de las virtudes de este grupo de futbolistas del continente africano. Y nos aconsejan ahorrar el éxtasis y el lujo, para después.
Las mentes previsoras del periodismo deportivo argentino esparcen el miedo
por entre el pueblo futbolero.
Yo me pregunto, todo el tiempo que los escucho tan soberbios,
tan pelotuditos...
¿Acaso nos creen una manga de imbéciles?
¿O somos una banda de anos contranatura y jubilaciones mínimas,
que no sabe si es merecedora de un lotecito en un cementerio privado de pilar o en una fosa común en el cementerio de Junín?
Son los fóbicos a la celebración y la disfrazan de paternalismo? De qué nos cuidan?
Es el tic emocional del periodismo en general,
que les quedó de haber tenido que soportar a un país
emerger del proceso más sangriento de la historia (con la dictadura militar del 1976-83),
sin haber hecho lo suficiente, o nada.
La cohesión intelectual, o simplemente gremial... Habría sido una forma, una alternativa?
Demasiado tiempo ha pasado...
Fueron pocos los que se jugaron y fueron desaparecidos o asesinados, por decir lo que pasaba. (Escritores, poetas y periodistas como Walsh, Conti, Santoro, Oesterheld...)
La gran mayoría de mis compatriotas se están haciendo infinitos de lujuria
en un mar celeste y blanco.
Y debo prevenir una vez más, a jugadores y a hinchas
que las áreas rivales están superpobladas de "los protectores del cero del arco propio".
Hay en la mayoría de las escuadras, un sttoper (un central del lado izquierdo que sale a buscar sl nueve o al que recibe la pelota...) y un líbero (otro central del lado derecho
y más retrasado y es el último hombre en el campo).
Un lateral izquierdo que tiene oficio de central,
y un lateral derecho que tiene oficio de líbero.
En el caso de Argentina, estos cuatro defensores pueden alternar posiciones,
ir y venir, hacer relevos, ir a buscar a algún rival muy creativo para no dejarlo recibir
o pensar. Podrán recibir, pero siempre de espaldas al arco. Te la afanan o te hacen foul. Nunca van a poder darse vuelta para mirar el arco.
Esa es la eficiencia de Heinze, o Burdisso, Milito, Cufré, Coloccini, Sorín, Scaloni...
El mismo Mascherano o Cambiasso, aunque son volantes, tienen oficio para defender
en el mediocampo.
Y Ayala, en soledad, en el fondo se encarga de aplicar cirugía mayor al que pase con la pelota. Todos tienen más o menos las mismas funciones en sus equipos europeos.
&
&
Y la gran mayoría de ellos han sido campeones juveniles Sub-20
con José Pekerman en la dirección técnica.
De los 23 jugadores elegidos, trece fueron campeones con José
en los torneos juveniles de Qatar ´95, Malasia´97 y Argentina´01.
¡Hermosa combinación de talentos formados por el mismísimo Pekerman
durante quince años!
¡Maravillosa elección de líderes y hombres con pólvora en la sangre!
¡Que van y vuelven por el campo que defienden y barren cualquier
impertinencia futbolística, cualquier malformación en el área propia!
Van a buscar el gol de cabeza con pelotas detenidas o tiros de esquina.
Se hacen presentes con ellos,
el Manchester United de Inglaterra con Heinze,
Atletico Madrid con Leo Franco, Coloccini y Maxi Rodriguez.
El Zaragoza con Milito,
West Ham de Inglaterra con Scaloni,
Valencia con Ayala.
Villareal de España con Sorín.
El Inter con Burdisso y la Roma de Italia con Cufré.
Doble cinco con Mascherano del Corintians de Brasil
y Cambiasso del Internacionale de Italia, que roban y se desprenden enseguida
y se quedan, salvo que haya un relevo para acompañar el contraataque.
Por las dudas un volante derecho, que es una suerte de cinco mentiroso
(volante de contención). Maxi Rodriguez, Lucho González o Scaloni.
Que muerde, recupera y avanza con o sin la pelota para llegar a posición de gol.
Y un volante izquierdo que se despega del medio,
que tiene la obligación de crear en ofensiva y mover el balón con los puntas
y llegar al gol, pero vuelve siempre marcando o dado vuelta mirando al ataque rival.
Hay varias alternativas según jueguen Riquelme,
Aimar,
o Palacio...
La demás selecciones en su mayoría intentarán, antes que jugar y gustar, conservar el cero
en el arco propio.
Van a usar al 10 (...al tradicionalmente volante creativo...)
En la función: Caperucita Roja.
Llevar de paseo sus ilusiones de gol y juego bonito.
Ir de visita al arco rival, inofensivamente. Ballack en Alemania, Totti en Italia o Ronaldinho en Brasil o Berckam en Holanda.
Pero Caperucita, están en la obligación
de volver a casita marcando
y sin detenerse en el camino
y observando
al lobo feroz que quiere abusarse de ella.
&
&
El cuero tiene un plastificado especial.
Es una serie de procesos que aplica tecnología del primer mundo al más alto nivel.
El contacto con el botín de fútbol logra darle adherencia al golpe,
precisión en el toque.
No puede existir ninguna falla.
Todas las ideas se irradian, como transmiciones eléctricas hasta las piernas.

Punto 2 - Postal en secuencias,
con letra cursiva y de imprenta,
de un gol de Aimar,
visto detrás del arco rival.

Le llega la pelota en profundidad,
en diagonal de derecha a izquierda.
Aimar,
se desliza por el lado izquierdo. No corre, se desliza. Es una obra de arte.
Lo corre al lado, un rival.
(En la posición privilegiada, para ver el gol en vivo.)
La pelota le llega de frente y rodando...
La trayectoria tiene que cruzarse en su carrera. Ahí nomás. Delante de él.
...Es decir,
si el pie se dispone para pegar con efecto,
la pelota estará dispuesta a absorver esa entrega de energía.
Solamente si está rodando
y no deslizándose o patinando por encima del pasto.
Aimar corre por la izquierda.
Y en momentos va a tomar contacto con la pelota de frente.
(Toda la jugada viene haciéndose en la derecha.)
Le va a pegar como viene...
La pelota le llega y él impacta con su pie derecho.
Con todo el interior del pie.
Lee el movimiento. Y actúa.
Aimar es un gran lector de las fuerzas
que interactúan en un campo de fútbol.
Hay,
en principio dos formas
de tomar contacto con un pase del balón:
la primera, es


&
&
recibir el pase con la pelota rodando
atravezando el campo hacia adelante,
(entrando en contacto toda su superficie con la superficie del campo de juego.)
Se produce un primer intercambio de energía
del campo con el cuero del esférico.
La otra es cuando el balón llega deslizándose.
Aquí podemos ver la importancia que tiene la humedad del campo de juego,
más que en el caso que mencioné anteriormente: el rodamiento.
La humedad del terreno es fundamental en este punto. El agua neutraliza los efectos. Y la pelota termina haciendo "patito"...
(Esta característica es para definir en otra entrega deportiva...)
Estos balones de confecciones tan perfectas
siempre van a responder a los perfiles.
No hay margen para ninguna falla.
Aimar
tiene una formación de años
como receptor de todas estas impresiones.
Es un chico de los más inteligentes de esta escuadra.
Un chico distinto.
Todo paladar futbolístico que se precie de tal,
tiene plena seguridad y confianza que eso es así.
Entonces, siguiendo con la descripción del gol...
La pelota, siempre, indefectiblemente,
va a ir hacia el palo,
que el arquero viene dejando de cubrir.
Es un reflejo,
el arquero continúa el movimiento
de izquierda a derecha que lleva la pelota.
Y Aimar "le cambia el palo",
se dice así en la jerga futbolera.
La pelota entra haciendo un surco en el pasto. Lo peina con raya al medio.
Girando sobre sí mismo, "mordiendo la verde gramilla" y haciendo efectivo el efecto, finalmente.
Desde afuera hacia adentro, trazando un semicírculo desde el área grande, hacia el lado derecho del arco y pasando por el área chica, el interior del arco y la red. Gol... Gol... Gol.
Vacío.
Lleno.
Celestes y blancos, detrás, en la tribuna.


Del lunes 29 de mayo al jueves primero de junio de 2006
En buenosayres miserable
A José Pekerman
A Pablo Aimar

RICARDO DANIEL PIÑA

Ricardo Daniel Piña es poeta y escritor. Es trabajador del libro en Eloísa Cartonera.Tiene editado allí su único libro, llamado Sentimiento Bielsa. (Poesía).Integró la antología de poesía joven argentina Poesía En La Fisura de Ediciones del Dock. (1995). Seleccionada y antologada por Daniel Freidemberg.Nació el 22 de agosto de 1962. Vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Publica en varias revistas y sitios de internet en muchos lugares del globo terráqueo. Dicta clínicas de poesía. Intenta... rdpina@yahoo.com



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