viernes, febrero 09, 2007

SERGIO UZAL






Pienso en la escritura misma como un rito. Claro que la "escritura misma" es ella mezclada a todo lo que se le prende, incesantemente. Pero como "escritura misma" no es nada, es decir no hay nada separado así, pienso en la vida ritualizada, y me apenan las distracciones que dispersan la atención necesaria a ese estado de entendimiento. Que la escritura se de así o asá son como las circunstancias de ese proceso ritual, de lo ritualizado. En ese sentido recomiendo la charla entre rey jimenez y nákar elliff en un número de la Tsé-Tsé (número que lamentablemente no recuerdo, será el 15? o el 16?). Esta charla, los procedimientos a los que nákar alude, son interesantes porque nos sacan de perspectiva, nos sueltan a una variedad muy poco oída.

En mi caso (¿mi ficha?) las cosas son bastante comunes, se me ocurre: bic negra y papel, cuadernos o papeles sueltos, cualquier papel, en cualquier hora o lugar -aunque últimamente bastante diurna, de vista al jardín. y como me voy despojando, como cada vez me quedan menos cosas, tiendo al ascetismo, una mesa una silla y poco o nada de elementos que distraigan -excepto los que pida el rito, los fetiches diría del momento. En general, poca ingesta. Tabaco, a veces alcohol, en ciertas dosis (luego, al alcohol poco le importa la escritura).


De las drogas, por así decir, en la marihuana encuentro una afinidad, una amistad por qué no, un amigo que gusta del juego -o de la juerga-, el juego de la escritura, el de la música, el del trazo o los colores aplicados en el papel o en cualquier superficie que nos seduzca. Y, ya que hablaba de música, a veces está y a veces nada. A veces, a la escritura no le gusta para nada, de pronto se ha vuelto muy huraña y se pone a chistar, que no la molesten. Pero en otras ocasiones -¡y en cuántas otras ocasiones!- es una bendición. Muchas veces nos da, nos inunda del sabor del viaje que nos viene pidiendo, ese viaje enigmático que nos llama, llamaradas de Shankar o de alguna música de indonesia o de Java o una espléndida garganta persa.


Lo que va surgiendo o plan? mmm, los planes que incesantemente van surgiendo, planes que llevan a otros planes, y a otros, planes que se van haciendo pelota, planes idiotas, demenciales (y la justicia de la pereza que delicadamente los va dejando). Podría ser el plan de la imposibilidad de plan. Lo que va surgiendo. Los planes que surgen y surgen, que se atropellan, que se devoran. Los planes que aparecen por domar o por filtrar eso que surge ¿Qué surge?


Me interesan los planes. Me gustan los planos. Surgen los planes, golpean, como géisers. La fascinación de los planes el embrollo de los planes, lo irrisorio de los planes, de "tener planes". Para mí, el plan no conduce a nada. Que planifiquemos algo y que este algo se realice o no son cosas que no dependen una de la otra. No me gusta proponerme una cosa u otra. Esto o aquello. Y, toda vez me propongo -se me propone- esto o aquello, a la vez, sin que esto o aquello se imponga finalmente. Finalmente, no hay fin ni comienzo ¿Cuál es el origen? ¿el original? no hay original. Hay versiones. Nada surge de uno. Toda lectura, toda escritura, no tienen origen, localidad. Aunque se trate de experiencias "nuestras", que nosotros nos atribuimos, y por ende la escritura de esas experiencias. Todo lo que llamamos escritura podríamos decir que fluye, que corre en el astral. Escritura estelar. De allí lo tomamos, o nos toma. O de allí nos lo dictan -para quienes gustan de la idea o el sabor de dictado (¿dictador?).


Escritura como una manifestación que viene a realizarse en nosotros. Un misterio que siempre viene a manifestarse, que siempre está viniendo. Pero no se trata simplemente de mediums. Robaría la idea del operador, un operador que trabaja su antena (es decir que trabaja en sí mismo), que la alimenta con el hambre de ese fuego -o: es robado por el hambre... mmm, versionar. Corregir me trae la idea de padecimiento, de haber padecido esa idea de escritura durante eternidades. Me doy cuenta de que, cuando acepto lo que viene, sin juzgar, sin correccional, hay como una salud. Es que nos vamos liberando de la enfermedad de determinar todo, de que todo tenga que tener un sentido. No.


SERGIO UZAL





POEMAS DEL LIBRO INÉDITO "LA GRAND GREEN PASS"



(recopilación 2002-2005)






Ahora, el camino,
no hay camino
no conozco a la figura que asciende
y viene tocando
viene con haces de la planicie
o vuelve a la nieve, no sé
hay que extender la mano
a través del vidrio, volverse
la mano que se tiende
y desatiende su museo de figuras
que constantemente exigen
el camino
mi cinta nevada de liebres

*

borra la palma
pero brota el jalón
que no se ríe
el pico lo desgarra
hasta la rama
pero brota el temblor
hasta la flor evanescente
con una inclinación al otro lado
la sombra lo dice
al rozar con su beso la alfombra
lo dice al quemarla
con el beso de la planta
y se hace nube
es que saberse espira lentamente
saberse voluta
caudalosamente se pira
algún saber, se dice:
todo te corresponde
todo brote te responde
y reconoce la voluta o la baba
como la que deja mi planta
con una inclinación
donde no existe

*

algo habla las flores
algo no se extingue
las flores hablan una
estrella sin nombre
un lucero
se encuentra en la
sombra
el habla se confunde
en la atención soy
indistinguible de las
flores
y de los nombres
y de las estrellas que
arden como puertas
como flores

*

mi barba tiene mil hojas
mi globo ocular muchas ramas
un quásar en la punta de una
y un braille para la mancha
la gota adumbra en un recodo
duerme para sembrar el alma
con su calma de atolón de bikini
mi barba se hamaca

*
nube de mi lado
mi sed de hojas
salas de vigilia
sillas en el potro de la huella
mi suela despegada
me pego a las sombras
el sol es una claraboya
el silencio es rubí
tapicerías, sirenas
a mi lado la niebla
hunde su cuchillo en la hierba
come el pasto de los soles
come los trigales de fosforescencia
es la pira del que mira
es la espira del que muerde
y miro sin huella
y me peino con hojas
como iguanas que saltan
la oquedad se queda

*
algunas manzanas brillan como flechas
una somnolencia nos acaricia los cabellos
nos llena la boca de manzanas tibias
la cabeza es un sol
el arco es como la voz nocturna
el casco plateado duerme en el pasto
en nuestras bocas hablan unas frutas
rarísimas

*
media luna
en la punta del jardín
su cuerno de estrellas
es salvaje la semilla
sopla el jardín del corazón
allí sólo hay un anciano
que barre las hojas
barre las monedas inaudibles
y en ese cascabel apenas
asciende en un tirabuzón
a lo negro de estrellas
lo negro palpitante de la carne
de un gallo de riña que mira
el anciano va acurrucándose en su ojo
lo blanco es una cama de pájaros y carne
como el blanco donde se acuesta la niña
nos pide que rodeemos su arrecife
de todos los colores el coral
es el suyo, un cuerno oscuro
solar, arrastra remolinos de hojas
y por allí sube y baja la cola
su misterio de coral

*
agua de viento
agua de luz
vida de puja invisible oruga
luz que come el viento
viento en su campo-caracola
prueba el color del agua
prueba el ardor del agua
la sombra una pulpa acaracolada
vista con su labio temblorosa
como la capa tras el niño en su sueño
gotea la luna en su mula hojaldrada
rompe la vara para penetrar en la borrasca
la luna montada en su capa de fuego

*

salir a tocar el árbol
como salir a oler el cielo
una bruma
piel sobre piel raspa el pergamino
cuerpo tañido de imán
barquillo de manzana atrapado por la reja
cuando ansiaba su punta hacia el limón henchido
la carne espera el pico que la consuma
vive la manzana cuando va quedando en hilos
hija repentina del pájaro
esa carne de agua
curiosa ante los chorros de limón
ofrece su pezón a poblaciones misteriosas

*

silencio radio de sol, oro-péndola
en las paredes que ondulan
ladra el viento o labra oreja
o cuelga el cuero y bronceado chisporrotea
y se abre la ventana no dejándose ver
o dejándose ser se acerca al eros
y los pastos en chanfle pican en la nube de
insectos por venir
partiendo
y no preguntan desde cuándo o dónde

*

escolta vibra en el alambre
pino-pájaros de pétalos como flamas
gas contra corriente de pecas solarizadas
y camperas vuelos a los tibios charolados
zapatillas los cruceros donde un perro largo
aclara los agujeros, escuchando en el alambre
algo de hueso de niño
algo de huevo de enano

*

brilla un pequeño esqueleto
el viento quema la espalda
el cuerpo pide caminar hasta que
el cuerpo ya no se reconozca
nubes con pasos de hojas y
cabelleras de pájaros
todos sensitivos al brote

*

pared de soga
pared de flor arrancada
pared de nacimientos quemados
pared de chisguetes, de pudriciones
pared de micetos
aire bisel
bífida pared
pared herbal
pared venosa
árbol cerebral
y gran planta de raíz
y grandes plantas bicéfalas
pulpo gris
cruz de pared
y raíz de oquedad
ruta del himen
pared criminal
otra estirpe chupada
por el viento cierzo
escoromujo la conciencia
y manos de musgo
y colinas colibríes
y saltos en el pecho

*

reclama tu verde
mueve el árbol, agita
impresiones
hacia cada punta
de cabello granado
llevando a tu fuego
las esferas
los frutos que tensan
la superficie del grabado
son tus aros
de viento
que atraen cada punta
de suelta
de viento que agita
que vuela el árbol
de tus impresiones

*

esta gran holgura

cerebelo nuestro
el extra de los cielos
y los pretéritos dormidos
a la sombra de abetos

*

quédate
trae una nueva eternidad de esa trama
de todos esos entramados que aún no
pude ver
porque soy un niño
ardiendo con mi muelle en el agua

*

sombras café alcanfor
cardo vidriado
lo que era sugerente
en tu raspado rugido
aquellas flechas inmóviles
son la evidencia de algo
el alma como de cuarzo
pero la cámara es esmeralda
pero la cápsula es venérea
vuela entre los flavos
ascendentes
vuela entre la diosa
morados

*
un foco para el verde
y el tanque incendiado arriba
en otra esquina
bajan los caños, los escapes, las mancuernas
el calor está en la tiza concentrada
y en las capas más cercanas a la tierra
se ralenta la brisa, se detiene a escucharnos
toser en la pasta de oro verde

*
hunde la cabeza en la luz
habla con la frente verde
baby boom
sangre espesa
cabeza seca
sangre tras la luz desierta
baby blue
pasea
habla con la flecha
la fruta es una luz
en la cabeza
la fruta en el silencio
de la cabeza
con su orificio de luz roja
pasea
la flecha de baby blue

*
el pasado es olivo
fuente sin fuente
caldo de hechizo
es tu frente
la fuente
es tu frente
la fuente
martes de manera clara
aguja de la claridad
de la hospitalidad reciente
de la fuerza sin profundidad
sin ariete
no hay nada
no hay un día
no hay una manera
clara
la aguja
baila en la frente
es tu fuente
no hay fuente
no hay soldados en el frente
sino muñecos, muñecos
de la claridad
cabezas totonacas u olmecas
estepa
hojas aliviadas
frutos olvidados
rayo
entre el sol de mediatarde

*

el sol pudo ser un sueño
que se bebió el costado
de a ratos montado en las nubes
me doy
fruto de una estación abandonada
en el espacio
fruto de un cordón
sin dientes

*
ves las astillas blancas?
ves las naranjas en su panza?
y los cantitos ingenuos?
y las rumias de desprecio?
ves lo que flota más arriba
y te mira?
ves el lodo?
y las telas ondeadas, las ondulaciones
que trepan?
ves todo?
ves todo todo?

*

aquí me pongo un collar
de actos-sin-caso
aquí me pongo a calar
el son intransmisible
y vamos a seguir
seguir indescriptibles!

*
qué rocío
deleitado
montaña como ella
miel de la arena
el sabor de los niños
flambeados de jugar
a la inocencia
-arenaaa…
-arena aquí van…
-aquí llaman…
llamas a mí
pulpos a mi estera
de duna sabrosa
y agradecimientos a la luna
por toda ciencia incierta






SERGIO UZAL


¿Biografía? ese es un verdadero problema. Aparezco el 8 de junio del 68, es decir que soy geminiano y mono de tierra en el horóscopo chino. Escribir es una de las cosas a las que más me he dedicado, sin duda por suerte no tengo títulos ni tierras, nada editado tuve la suerte de colaborar en un par de números de la maravillosa Tsé-Tsé. A veces también participo de las inasibles operaciones del frente dionisíaco.

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