sábado, diciembre 29, 2007

MARIANA BUSTELO

Me gusta escribir en mi mesa, lo cual no quiere decir que no escriba en otros espacios. Cuando esto sucede se trata mas bien de imágenes, frases e ideas que anoto y tiempo después reescribo o abandono. Además de un pedazo de papel, una birome o marcador negros y un diccionario, necesito “una mesa en blanco”, es decir ordenada, sin papeles ni cosas que me distraigan; para desorden, ya tengo bastante con las hojas que van desperdigándose por la mesa.

Reconozco que escribo más bien a la tardecita-noche pues no me molesta desvelarme; durante el dia sólo si tengo mucho tiempo disponible. Creo, sin embargo, que la mayor parte de mis escritos data de algún miércoles o algún jueves a la madrugada (como estas respuestas), día que intento dejarme más bien libre para escribir.

La restricción me resulta interesante como factor de producción, será por eso que me encanta escribir por encargo, ya sea de otros o propio. Escribir es para mí hacer variaciones, asediar una imagen, una idea, una sensación, un malestar. Es por eso que trabajo mucho a partir de series, a tal punto que algunos poemas forman parte de una serie que probablemente nunca superará el poema único pues no me interesa continuarlas. Tal vez algún día esos poemas terminaran formando una unidad propia, o tal vez su destino sea la carpeta. No me gusta mucho hablar de “investigación”, que me recuerda al ámbito policial o al académico, pero está claro que en la primera etapa de producción recurro a lecturas, fotos y dibujos.

Además de crearme una restricción para escribir, hay algo del orden del fragmento y del sentido que me interesa mucho en la serie. Como si lo más interesante sucediera en el espacio que va de un poema a otro, en ese silencio o esa acumulación. Esto me trae muchos problemas, por ejemplo cuando me invitan a una lectura, porque el pobre auditorio saldría apabullado si les leo una serie de un tirón. Me pregunto si esa no será una de las razones por las que me gusta trabajar las lecturas de una manera un poco performática.

Siempre corrijo sobre papel, aunque voy guardando las correcciones en la máquina. Me acostumbré a este vicio gracias a los talleres literarios que empecé a recorrer un poco por casualidad cuando tenía diez años. Los métodos para corregir son varios y se dan por etapas: hacer una primera secuencia de borroneos y reescrituras hasta llegar a una primera versión que quedará registrada en la computadora, dejar de lado los textos por un tiempo, grabarlos, pasarle vesiones a algunos poetas, leerselos a gente que más bien se espanta al escuchar la palabra “poesía”, dejar de lado los textos nuevamente, contrastar versiones de momentos distintos.

Si leo mis respuestas hasta ahora, no me queda otra cosa que afirmar que me es imposible escribir, siempre estoy corrigiendo. De hecho, ahora tengo el proyecto de hacer una especie de corrección de la cajonera, para lo cual he empezado a escribir en francés, aunque algunos poetas me han señalado que en realidad he empezado a escribir algo nuevo.

¿Qué significa corregir? Ir más en el sentido del texto y menos en el que yo quiero.

El poema empieza como imagen, palabra, verso. Como una sensación que gracias a las palabras se transforma en idea; como un deseo de sonoridad. Aunque debo admitir que padezco de una cierta obsesión por el sentido.


SELECCIÓN DE POEMAS DEL LIBRO “WARNES ALBERGUE”


El origen

De a poco el camino

dejó de ser

el camino

para convertirse en otra cosa:

se deleita mirando arboledas

la vía del tren a un costado

la estación:

ya no hay metáfora, no hay

metonimia: los objetos

son sólo objetos: las tipas

figuras recortadas a contraluz

con florcitas amarillas cayendo en primavera

Del barrio a través

el camino a Moreno:

deseo por la quinta

cada vez más cercana

una siesta bajo los tilos

el coche a caballos dejó

por una carrocería moderna

Nada ha ocurrido, dice

y las casas ocupan su horizonte, el pensamiento:

Chacarita, Paternal son anillos

en el tronco de un palo

borracho al borde del camino

11


La ocupación


Los hombres de Saavedra

fueron los encargados

de ocupar el edificio

Perseguidos por un crimen

borraron las huellas

a fuego lento

incineraron sus casas

Una congregación reunida

en el calor de colchones

y otros muebles inflamables

Van a limpiar la tierra

tirar debajo de la alfombra

las miguitas cuando lleguen

El hormigón es un imán:

del balneario norte salen

nuevos conquistadores

Junto al río las familias

colgadas de los postigones

con canastas de pic nic

De vez en cuando un papá

entra al agua

rescata una pelota del ahogo


12


Van a limpiar la tierra:

no hay surcos

para las semillas, no hay

agua, no hay más

que una canilla para regar

las 19 hectáreas

no hay

pero lo que hay

crece con fuerza

Van a limpiar la tierra

tapiar las ventanas, clausurar

las entradas. Depositan las cosas

en un nuevo albergue

transitorio. El río

esconde la chatarra

Los días contados amenazan

al edificio: el residuo

de lo que no fue, la imagen

de lo que es. No hay

cálculo ni contador

para el silencio

Van a limpiar la tierra


13


Cables


Me quedo, de acá

no me sacan

aunque yo solo no puedo

contra los dieciséis

o tal vez más detonantes

puestos quién sabe dónde

Había visto a McGiver y a Mario

Baracus tantas veces

armar y desarmar bombas

pero ahora no sabía si el cable

rojo o el azul: por ahí

Juan se acuerda y quiere venir

conmigo a joderlos un rato. No

qué va a venir

seguro que no se anima

además mirá

si cambian los colores y de repente

un amarillo un violeta

tirando más al azul

o al rojo y volamos en pedazos

Son todos unos vendidos

rajar así como si nada

para ir a esas casitas

Todo muy lindo pero en la otra

parte del mapa, en la China


17


Maldito Warnes

Si Warnes no hubiera

combatido a los ingleses

allá por el mil ochocientos

no habría

una calle con su nombre

Picadilly, Oxford

Regent’s Street o algún

otro desconocido

se leería en el cartel

Afuera de las casas mujeres

y hombres festejando

la llegada de los barcos

El aceite derramado

por los repuestos de autos

tornasolaría otro empedrado

No hay forma para la nostalgia

en ese cuadro: podría decir

under the pavement/ bajo el asfalto

the cobbled street/ el empedrado

with its memories/ con sus recuerdos

pero algo se pierde en las palabras

Qué sería de Almagro,

Villacrespo o Paternal:

suburbios muy lejanos

a un perfecto damero


19


marchar con la mirada al frente:

una estatua de sal

donde debería haber flores y pájaros

que alejen el rigor

Ay Warnes si estuvieras

o algo de ti quedara

si viniera la Azurduy con su hidalguía

podría creer nada fue en vano

pero sus nombres

son carteles oxidados

Volverías a vivir los días

en que sobrellevaste el fracaso?

Warnes una vez más te pido

not your hand but yourself

to save this land


22


Hospital Alvear


Al despertar

unos internados

preparaban sus bolsitos

como antes de los pic nics y las excursiones:

elegir la ropa y otras cosas

sabiendo que siempre

faltaría algo

La orden: evacuar

cerca del mediodía

al otro lado de la calle el albergue

dejaría de existir a las 15:00 hs.

(hora oficial)

de este lado

algo

desaparecería?

Los árboles eran los que alguna vez

había visto en la colonia montes de oca

cuando el caso giubileo

inundaba las pantallas:

cabeza de colimba rasurada

ni una ramita en los troncos

distrae al vigía la mirada

sobre los internos

Antes de que el cielo se vaciara

recorrió el parque para fijar


25


conseguir la pieza y así

la prosperidad está entre sus dedos:

no se le va a escurrir

no va a faltar agua

tendrá un cuarto

de botella llena:

charcos ocupan las calles

da lo mismo abrir la canilla o cerrarla

o acercarse a los cuerpos de agua

donde puede ver su cara reflejada

Todo es agua

o hace agua


31


Decorado


Temprano llegaron los hombres

de la Cava y la Oculta

para armar las gradas

No eran diferentes de los habitantes

que cargaron changuitos, carretillas

con las últimas cosas:

exilio del paraíso ciudadano

Más tarde espectáculo

en vivo para los privilegiados

el resto lo mira

por TV


35


Implosión


Cenizas volcánicas del Hudson

desparramadas en el barrio

imposible barrer los restos

de asbesto en los pulmones

aunque impecables casas

edificio con bacterias

mejor sería cuarentena

aislamiento sin amianto

la dispersión contamina

El viento sopla

y no hay rumbo


36


3 p. m.


descarga la nación detona

un sonido ruge astilla las tablas

raja lo que se tropieza

una esquirla suena el cimbronazo

estampa tabique pared o coraza

revienta la construcción

el centro es un tumulto

confuso un aquelarre

se estremece el polvo

que recorre las calles

o bosqueja un hongo

hasta un bunker estalla

cuando suena

la deto

nación

37

38

39


SELECCIÓN DE POEMAS DEL LIBRO INÉDITO “CON UN FUEYE”



Abrazo


Un arrullo me despierta

los girones del pasado

contenidos por el dique

de la angustia y el silencio,

un torrente de instantáneas

desgajadas de un abrazo.

¿Dónde está la Cruz del Sur

de mi cielo protector?

¿Dónde el tono de esa voz

extinguida en su respiro?

En el éter del adiós

Vive mi eterna esperanza,

un camino de preguntas

escandidas por el tiempo.

¿Dónde está la Cruz del Sur

de mi cielo protector?

¿Dónde el tono de esa voz

extinguida en su respiro?

Esta noche me transporta

a la zona del recuerdo

de donde no quiero salir.


Cauchemar


Pa’ olvidarse la cabeza

llegó un día a la milonga

trajecito ‘e alta costura

sin destreza pa’ bailar.

“Yo vengo buscando un hombre

sin diplomas ni complejos

que en los cafés recoletos

estoy harta de Lacán.

No más interpretaciones

yo quiero un tipo sencillo

que me dé todo su brillo

pa’ trenzarme en un gotán.”

Los milongas tienen baile

para todas las bacanas

les ofrecen sus abrazos

machos, bravos y atorrantes,

cambian cortes y quebradas

por un piso en Alvear.

La mina de clase media

profesional y coqueta

encuentra su gigoló

pero el tiempo desgraciado

le hace ver su realidad

y de a poco el entusiasmo

se transforma en cauchemar.

“Yo venía buscando un hombre

bueno, simple y cariñoso

pero encontré a un compadrito

que mi ilusión desplumó.

Basta de filosofías,

de pista y de café;

busco alguien que me comprenda

Don Diván, ayudemé.”


Rincón


He venido esta noche a buscar ese acto

que me salve la vida de la noria sin fin.

Una idea, un delirio, una rosa de cobre…

si pudieran raptarme del spleen de París.

Encuentro a unos muchachos, las pibas me saludan

sus sonrisas disfrazan tristezas e ilusión.

Mientras tomo unas copas, nuestras voces alegres

bosquejan la mímica de la conversación.

Bailamos unos tangos, doy vueltas por las mesas

las luces encandilan mi hastío sin piedad

y yo acá, más solo que antes de haber venido

vagando en un desierto de cuerpos sin amor.

Después de cada noche, de inútiles tormentos

de ilusiones vencidas en la barra de un bar

sé que el único amigo es el rincón oscuro

que abriga mi tristeza y oculta mi dolor.


Vida moderna


Tosen las minas y me critican

cuando mi pucho suelo encender.

De nada vale que yo les diga

que espero un guiño del hombre aquel.

Tras los cristales, la vida abstemia

sana y moderna quiero ahuyentar

¿no ven acaso que estoy salida

de un viejo tango de cabaret?

Pido champaña y el barman mira

con cara extraña no hay na’ que hacer:

un vaso de agua o una gaseosa

tan sólo eso puede ofrecer.

Tras los cristales, la vida abstemia

sana y moderna quiero ahuyentar

¿no ven acaso que estoy salida

de un viejo tango de cabaret?

Vida bohemia, tan renombrada

sos una especie en extinción.


Alma de chichi


Sos una chichi cualquiera

batí ante su confesión

y frente a su cara de espanto

pasé a dar esta explicación:

No te asustes que no es chichi

una mala condición

sólo un mote divertido

para entendernos mejor.

Si un chongo las encandila

tanto da “sí” como un “no”

promete “ya no lo llamo”

y queda aferrada al chabón.

Una chichita es bonita

y en el brillo de su voz

hay encantos y estridencias

que no dan letras de amor.

Cansada por el discurso

mis palabras arrebató

me dio un beso divertido

y su alma desnudó.


Selección de poemas del libro inédito "Rastros mínimos"


Rastros mínimos


Vasos desparramados

mosaico de pisadas, cenizas

inventaron con tapitas ceniceros

Siente náuseas al respirar

los restos de humo y borgoña

impregnados en el aire:

durante la noche habían dado

a la casa un tono festivo

Junta los vasos traspasando

colillas y fonditos

Como un alquimista desearía

transformar lo que quedó

llenar otra vez los vasos

destapar nuevas botellas

ver de la luz negra

el reflejo sobre el blanco

Cuando abre la ventana piensa

que su cuerpo es uno

de esos vasos cargado

con un restito de vino


Recuerdo


De dónde viene no sé

no hay un golpe certero de maza que cae

apenas una gota insiste, el rumor

de un motor con problemas

Como el viento de a poco trabaja las piedras

así yo, así mi cuerpo

Lo minúsculo socava por cansancio


De infancia


Mi hermano es un hombre de plata

aparece en sueños como tantos otros

Mezcla de cloro, plástico añejo

piñones sobre el césped

Con el ritmo

de la brazada constante

golpea el agua en mi cara

Cataratas de cuerpos en el trampolín

lajas calientes por el sol

y terminar

embadurnados de piedritas


Primavera


Una lluvia ha trastornado los planes:

el árbol se esconde

tras la cortina de agua

Nada hay de inmediato:

un ovillo de conversación

un par de ideas dibujadas

sobre una hoja, la ilusión

de un instante infinito


Trámite


Desde la biblioteca

un retrato mira: foto

carnet en el naufragio

De papel es el hombre que fue mi padre:

ojos serios, traje

acartonado para un joven

de treinta años, la sonrisa

apenas esbozada

Es mediodía, he caminado bajo la llovizna

el viento consideró que no era

una buena imagen la que yo portaba

y deshizo el peinado, y sacó a flote

varios pequeños rulos. Mientras escucho consejos

del otro lado de la cámara pongo

cara del trámite que me espera

Frente a la biblioteca indago

al hombre, al trámite escondido

en esa única

foto de identidad que mira


¿Cómo son las alas de una golondrina emigrando?


Colibrí, cuerpo suspendido

de su pico entre los arbustos

rosas de la china, jazmín del país

en la mirada el lila nos funde

Olvidó soñar sus alas:

cansancio o batir hasta congelarse

No emigra golondrina revolotea

alrededor de una mancha

Alas impresas en las hojas del viento

Pájaro detenido en la bebida:

no hay confusión en la palabra coliflor

Recuerdo de una golondrina:

gato fijo en el útimo invierno

¿Habrá un bosque donde reunirnos?

Pocos vuelven al jardín

manitos se prenden de la pollera

de mamá el primer día de clase:

pecho blanco

ala de golondrina corta

el vidrio que te separa

Amante de gato enloquecido:

golondrina

y gato

y marinero

en un banco de plaza

o eras vos impreso en esta pared blanca

Descansa, colibrí

roza tu azul con mi cuerpo


Five o’clock tea

a A. P. F.

Mañana nunca será

Las tardes de golf quedarán olvidadas

pelotitas se clavan

la lluvia hace crecer los hongos

Te pregunto si seré una conveniencia

Tomamos té

(yo prefiero en vaso)

no sé si es el vapor o son tus lágrimas

(Las cortinas tiñen la escena de anaranjado)

Eran otra cosa los bailes

lamparitas de colores, la pileta cercada

por sillas y alambres

un auto sport envidiado en Zárate

Algún día me vas a explicar

dónde viviste esos años

El Abasto, Juncal

la casa de Quintana

un inventario de muebles a los que echás de menos

Intento convencerte

dejar de lado a Pauline

Me agradeces que sea respetuosa

y al rato volvés a la carga

No podés entender que no me importe

(Qué es Pauline en esta tarde

cuando alcanzo a ver unas terrazas entre las cortinas

a medio cerrar)

Años rodeadas de corazoncitos

galletitas de anís rellenaban los huecos

Me preguntás qué hago

te explico

insistís con promesas

Planée quedarme con todo, conocía cada palmo

pero ni siquiera así

me hubiera conformado

¿Quién podría ocupar el escritorio?

Sombreros con plumas de ganso

tailleurs confeccionados en París

mecenas de mujeres que a tu hijo

le gustaría pellizcar


(Cuando no estás con ellas

son caricaturas

volvés a una costumbre

que no te puedo arrancar)


No existe el río. Un muro

gris seco se levanta

más allá de los trenes

Quizás es porque no hay viento

Las caricias

en mi espalda no son caricias

es tu mano

que busca el corpiño como aquella cara

asomada al balcón o el ojo

en la cerradura

(Te gustaría que el tiempo se detuviera:

soy una hijita que pide cuentos

para poder dormir)

La palabra sumisa

me hace desconfiar:

la fusta no fue un invento

Te quedas callada, de vez en cuando

me ofrecés más té

Yo traigo crisantemos


Mariana Bustelo


Mariana Bustelo nació en Buenos Aires el 8 de julio de 1974. Publicó Warnes albergue (Buenos Aires, Gog y Magog, 2007) Número de revista (Buenos Aires, Anfibio grupo editor, 2003), la cajonera (Buenos Aires, Siesta, 2001), el cuento infantil Joaquín y la luna (Buenos Aires, Página/12, 1999), Ergópilas y prosas-canasto (plaquette, 1994), y en colaboración con Silvana Franzetti el objeto impreso Telegrafías (Buenos Aires, La Marca, 2001). Participó de las antologías Bajo Sur (París, Cahiers LI.RI.CO-Université Paris 8, 2006), La niña bonita (2000) y Poesía en el Subte, entre otras. Realizó el video-poema 3 p.m. y, junto con Silvana Franzetti, las performances Oh! Este y la misma y Telegrafías. Colaboró con los músicos Carlo Carcano y Luis López, y con la artista plástica Florencia Fernández Frank. Desde 2002 reside en Francia donde prepara una tesis sobre César Fernández Moreno.

No hay comentarios.: