sábado, diciembre 29, 2007

NINÍ BERNARDELLO


Toda mi adolescencia y juventud escribí de noche en la cama cuando el silencio de la casa materna era total. Siempre use cuadernos de hojas blancas sin renglones forrándolos con el papel negro opaco tal vez para acentuar el carácter secreto, íntimo y misterioso que para mi tenía y tiene la escritura poética. Releía lo escrito eligiendo lo que mi criterio poético consideraba logrado, los pasaba a máquina y armaba cuadernillos que daba a leer a algunos amigos poetas. Así terminaba un ciclo de escritura y comenzaba otro con las mismas características.

Cuando en 1982 me ínstale en Río Grande, Tierra del Fuego comencé a escribir de día, a cualquier hora en cuadernos de hojas blancas lisas con sus tapas originales.

Actualmente utilizo hojas blancas sueltas anilladas con cubierta de material transparente. Mis originales son siempre manuscritos, uso cualquier tipo de lapicera, con preferencia las de trazo fino; cambio frecuentemente de lapiceras y de color de tinta.

Escribo impulsada por un deseo intenso de expresar, de decir algo, escribo sin plan alguno.

Espero un tiempo que cada vez es mas corto para releer y elegir. Los poemas pasados en limpio, ahora en computadora, los voy guardando en una carpeta. De su relectura comienza a esbozarse en mi mente la idea de armar un libro. El título siempre aparece después, la coherencia interna la voy descubriendo mientras ordeno los poemas. Ese orden construirá la clave secreta del libro.

Durante mucho tiempo considere que era imposible corregir poesía, pensaba que al corregir, el sentido original del poema se perdía para siempre. Creo que era un exceso purista, de todos modos, a veces corregía pero lo mínimo indispensable. Ahora no solamente puedo corregir sino reelaborar poemas y construirlos a partir de frases sueltas que fueron abandonadas. Sin embargo prefiero que el poema sobrevenga y nazca intacto.

La intuición y la música de la palabra fueron mi guía en la escritura, me dejo llevar sin oponer resistencia alguna.

La poesía me sucede, transcribo los poemas escuchándolos en mi mente.

Paradójicamente amo lo tangencial, lo oblicuo, la torsión del verbo en la escritura.

No de frente sino de perfil.

Estos últimos años he experimentado una suspensión, un deseo que intenta desterrar todo temblor, todo azar o inspiración, apropiándome de lo escrito por otros y también de lo escuchado por los medios de comunicación.

Mi cabeza es una lámpara ahora. Una luz cenital no da tregua al ensueño. La diosa ha huido y una poética mas objetiva me señala el camino.


Selección de poemas del libro inédito "Natal"



Escuchado por TV


Voy a ponerme mi piel

dijo una madre

y se anudó

el pañuelo blanco

con el nombre bordado

de sus hijos.

El helicóptero estaba sobre nuestras cabezas.

Yo iba con una monja del Tercer Mundo caminando y ella me dijo: no te detengas, sigamos hablando. No corras, sigamos hablando.

Seguimos caminando, el helicóptero sobre nosotras levantaba nuestros cabellos, la monja rezaba.

Yo no corrí, ni me detuve. Levante la vista y lo vi como un tiburón negro sobre nosotras.

En su cuerpo metálico tres salidas de disparos también pude ver a los dos tripulantes: un salvadoreño y un norteamericano.

Sigamos hablando dijo la monja y ella rezaba y rezaba.

Yo, de pronto comencé a decir:

Sara Blastein, Bonaparte de Levi, Victor

El helicóptero comenzó a ascender y desapareció en el cielo.


Testimonio de Laura Bonaparte

Canal A / 1991


Poética


Dimensión oculta

un desparpajo

para seguir hablando.

¡Que se yo de que!

Pienso siempre

en un papel de calcar

colocando sobre textos

antiguos, sagrados

Sobre escrituras ajenas

copiarlos y copiarlos

como si fuesen

dibujos de maravillas

quitarle partes

transformando otras

hasta realizar una copia

que no deje vestigio

del original.


Tango


Cubro mis ojos para no ver

la luz de un rayo misterioso

que desborda mis cabellos

los vuelve corona cimera crencha

remolino trenza trenza deshecha

bucle hirsuto nido de incertidumbre

y a la vez

cofre de un tesoro lunar

madre

El corazón no quiere ya saber

Sólo tengo visiones de tu voz

que canta y canta sin desmayo

hablándome de un rayo misterioso

que hará nido en mi pelo

¡Y mi corazón no quiere ya saber!


***

Embebida en este espacio, sueño con un paraje

amado

y es el perfume de ese jardín el que atraviesa

paredes y tejados.

El paisaje se desploma y arrastra hasta mi mesa

las aguas del río claro,

su sombra y la sombra de aquella vida

en el aire serrano.

Ensamblo mi paisaje a estas aguas atlánticas.

Se levanta un oleaje espasmódico, de alas.

Es aquel laberinto de cañas y de calas

refugio de cientos de pájaros deshaciéndose

en la playa.

Las dos visiones se unen como calcos perfectos.

Descubro mi voz en la oración de la tarde.

Amada voz que une en el pecho

el corazón a un sueño, el mar a una montaña.

Único paisaje erguido como una llama.


Acto


Rocío palpable en el risco

en la costra benigna de la

herida amorosa. Labio y alfiler

unidos con caridad y martirio.


Poética


Con la letra impongo mi marca

la línea que abre de un tajo

el cielo del corazón, la cúpula

del vientre, el templo

soterrado de las arterias.

En el trazo la sangre brota

de su cauce y escribe sola

igual al río que ensueño siempre

viajando por la noche de plata

helada


Arte poética


Tiritando de frío dibujé una rama

y una taza y un altar

Negro sobre azul tiritando

helada mi mano dibujó

un conjuro certero

tu nombre y tus ojos

y mi saliva borró

a todos todo

ola de un lejano mar en agonía


En casa de V.O.


Desmiente la rosa

su rostro encarnado

cuando el sol inicia

su paso hacia el oeste.

La muerte calla

entre los pájaros

del empapelado.

Su espléndida mudez

atraviesa la mirada.

Túnez o Túmbez, algo

de sopor enmarañado

se abre en la boca.

Anís, hielo y agua

emulsión lechosa

cuando el líquido

la lengua toca

y la muerte asoma.

El paladar acuna

un firmamento estrellado.

El goteo de la sangre

color de la rosa

que la muerte calla

vibra entre los pájaros

de un empapelado

hundido en la memoria

de un día único

por siempre constelado.


***


Del verde al hielo

hay una zanja de sangre

misión submarina

de límpida belleza

El rey de espadas

dispuesto a matar

se oculta en el fluir del agua

Del verde al hielo

instruye un peaje

lo que seremos mañana

cuando caiga la noche

sobre extensiones de hielo

marchitando el verde.


***


Una ciudad de cristal blanco

en una niebla de plata y oro

La belleza del frío invernal

gana, en su exceso, un arrebato

hacia lo alto, un aleluya perfecto.


***


Un marco de plástico verde

con relieve dorado guarda un retrato

de historia forzosa. Veo la casa envuelta

en hule gastado con flores adversas

y azúcar derramado a los pies de todos.

Aquellas botas claras de descarne

emergiendo como un relámpago loco

en medio de la habitación.

La copa de vino santo rebalsa sobre cenizas

y chisporrotea el rescoldo.

La cola de un pavo real tejido

mira con mil ojos la escena.

Estoy en un lugar argentino, de piedra,

de aguas, de trinos. Espacio calado

sobre el cielo, vacío sobre vacío.


Cruz y flecha


Torcido pie, dedos desnudos.

Estrella de plata sonando en la noche

su espuela


duele


En el verano austral

todo es sufrimiento. Apenas la lluvia

toca el vidrio de la ventana, el alba

que fulgura eterna sobre un cielo claro

desenvuelve un mantel antiguo

migas, manchas de vino y costras,

figuras recreadas por la vela, caen

y extinguiéndose hablan.


El atlántico moja la punta

de ese género azul donde la vida

se recuesta. Sufre el aire, y

la retama increíble en su oro

traspasa el centro de la mirada.

Azorada veo mi propio ser

sentado en el umbral de mi casa

entre las sierras, esperando la dicha.


***


No soy buena nombrando flores

o plantas. Son un verde prodigioso,

de sueño amazónico, verde imaginario

de agua y cielo juntos. Llamo apenas

trébol, azucena, después es

un jardín salvaje, sin orden aparente

enredaderas caídas, unidas tallo a tallo

un universo mate hundiéndose

en un charco nocturno, sin un piar

sin un volar. Tendida entre cicutas

y corolas rotas empujo el olvido

como un velero antiguo tocando

un borde

labios

lengua

boca


***


Quita la pena del día

saber que estás cerca

saber que en mí vive

una estrella: maga eras

sobre los días perfectos.

Hay una línea que borda

un paisaje amadísimo

coirón y tropa, arenales

bajo la luna llena

trapo de luz consciente

en el manjar que tu mano

ofreció a mi boca.

Puedo describir un perfume

de miel almacenado

que se acumula entre

la garganta y la palabra.



***


Origen y canto

de un lugar en sortilegio

cuzco pequeño, seno de virgen

Cosquín


Animal mítico


Ojos magnéticos, pelaje rayado.

De la garra, la sangre unida

al cartílago lustroso, pronuncia

mi nombre. Ruedo en su lengua

deglutida, me hundo en la obscena

oscuridad de saliva y garganta.

En su vientre crezco, niña reptil

y nazco, de golpe, de su cabeza

cuerno de luz y de locura.


Teseo


Un leve movimiento

roza mi cabeza y suplica

Está en su pieza de bronce

grabado con precisión minoica.

Sucesiva reconstrucción

de días tensados hacia la muerte.

Ojos abiertos en la oscuridad

leve movimiento del héroe vivo

mudo en el laberinto sin aire.


***


Sostiene el rito, visceral aguarda

en la simetría del gesto oracular

la mano que te mirará sagrada.

Es la nada en su hostal de oro

es su lengua transcripta y sacra

la misma que permaneció siglos

al misterio del primer muerto ligada.

Espacio tornasol de aquel círculo

atesorado como ruina solar

donde boca, saliva y lengua

succionaron el vacío hasta el vacío

extremo de las plegarias mudas.


Absalón


en tus cabellos enredé mi vida.

Colgada de la rama absurda

estoy esperando aún

la lanza que partirá el corazón.

Desperté de golpe a orillas del mar,

¿Soy yo, la misma que de amor muriera?

Apenas una sombra

enmarcada en la espuma

de un ramaje pretérito

cabellera expuesta

que sangra incesante

su amor sobre la tierra.


***


Sostengo la cabellera

del mito, serpientes frías

enredadas, tóxico ondular.

No te acerques, corona

tu pie, tu espíritu

en aguas de sangre.


***


Piedra del corazón, dona

al ajo que maldice

la bruma de la mirada.

Cabellera y mito

impropio pasaje de aguas

circunvalación de escamas

y brillo de luna. Hipnótica

sostengo la cabellera

y cae el hacha doble

¿quebrará para siempre

mi despótica cabeza?


Níní Bernardello


Niní Bernardello, pintora y poeta, nació en Cosquin, provincia de Córdoba en 1940. Reside en Río Grande desde 1981. Publicó: Espejos de papel (Ediciones Sirirí, 1980. Reeditado por Nusud Ediciones, Buenos Aires, 1994; traducido al inglés por John Oliver Simon, 1998); Malfario (Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1986); Copia y transformaciones (Ediciones de Tierra Firme, Buenos Aires, 1990); Puente aéreo (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2001); Salmos y azahares (Editorial Argos, 2005). La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco editó su trabajo antológico: Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del fuego, en el 2001.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Niní, colocando cuadros en mi casa de Mallorca, mirando el tuyo, un grabado en rojo de un hombre con un pájaro, decidí buscarte en la red, acaso para saludarte, acaso deseando reencontrarme en otras épocas usándote de excusa. Veo que has escrito mucho, pero no puedo ver tus obras plásticas. Me gustaría hacerlo. Un gran abrazo
Norberto Luis Romero (Romerito)
contacto@norbertoluisromero.com

Susana Will dijo...

Nini soy sausana will, estaba recordando un poema tuyo editado en plaqueta y se me ocurrio buscarte engoogle, veo que hay muchos poemas tuyosque me gustan por supuesto, vos ya lo sabes. Veo tambien algunos nuevos y si , puedo decir que me voy con el gusto de haber gozado un rato leyendo tus poesias, pero me llevo un dolor, el que yo buscaba ( y por asociacion) no esta, por que?? era hermoso, ese de : la paleta del pintor...., lo recuerdas?? me gustaria poder leerlo, lo tienes en algun lado?? pero bueno, son las 6.50 de la mañana, dejo bss y a ver si tengo algo tuyo en mis sueños. muchos besos susana.

Susana Will dijo...

perdon pero lo borraron

Susana Will dijo...

Nini soy sausana will, estaba recordando un poema tuyo editado en plaqueta y se me ocurrio buscarte engoogle, veo que hay muchos poemas tuyosque me gustan por supuesto, vos ya lo sabes. Veo tambien algunos nuevos y si , puedo decir que me voy con el gusto de haber gozado un rato leyendo tus poesias, pero me llevo un dolor, el que yo buscaba ( y por asociacion) no esta, por que?? era hermoso, ese de : la paleta del pintor...., lo recuerdas?? me gustaria poder leerlo, lo tienes en algun lado?? pero bueno, son las 6.50 de la mañana, dejo bss y a ver si tengo algo tuyo en mis sueños. muchos besos susana.